
Hay rutas que se disfrutan igual a pie que en bicicleta, y la Vía Verde del Plazaola es una de ellas. Se trata del antiguo trazado del Ferrocarril del Plazaola, el famoso 'tren txiki', una línea minera de vía estrecha que en su momento unía Pamplona con San Sebastián. Hoy es un camino natural acondicionado en más de 77 de sus 84 kilómetros originales, que arranca en Andoain y se adentra en el valle del Leitzaran, en Gipuzkoa, hasta cruzar a Navarra.
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Lo que hace especial a este recorrido es su herencia ferroviaria. La línea se inauguró como ferrocarril minero en 1905, con apenas 20 kilómetros para sacar el mineral de las minas del Plazaola hasta la estación del Norte en Andoain, y no fue hasta 1914 cuando se amplió para transportar viajeros entre Pamplona y Donostia. En aquel entonces, el trayecto se hacía en tres horas y media o cuatro; hoy, en coche, se cubre en poco más de una hora. El tren dejó de circular a mediados del siglo XX, y la vía se cerró tras las riadas de 1953 que arruinaron puentes y tramos enteros.
El camino está salpicado de túneles y viaductos que dan buena medida de lo que costó domar este terreno. Hay 53 túneles en total, y el más largo es el de Uitzi, con 2.700 metros, considerado el más largo entre las vías verdes de Europa; para pasarlo es imprescindible llevar luz frontal, ya que aunque muchos túneles están rehabilitados con luz e interruptor al inicio, este no siempre lo está. También destaca el túnel de Leitza, de unos 640 metros, y viaductos como el de Auzokalte, que supera los cien metros. A lo largo del recorrido aparecen restos industriales: en el kilómetro 11, la presa de Olloki, construida en 1762 para la ferrería de Olloquiegui, conserva restos de la antigua estación y del caserío Biskai; en el kilómetro 20, las Minas del Plazaola, también conocidas como Bizkotx, muestran hornos de calcinación de ocho metros de altura.
El entorno es tan protagonista como la propia vía. El tramo guipuzcoo atraviesa el valle del Leitzaran, cuyo río es Biotopo Protegido y alberga especies como el tritón pirenaico, el desmán del pirineo y el visón europeo. Cerca de Andoain, en el parque rural de Otieta, está el centro de interpretación del Leitzaran, con visitas guiadas, alquiler de bicicletas y productos locales. Ya en Navarra, el camino llega hasta Leitza, pueblo que se puede reconocer por su iglesia de San Miguel y su plaza Euskal Herria, y donde se grabó 'Ocho apellidos vascos'.
Para quien sale desde San Sebastián, la opción más cómoda es tomar el tren de cercanías hasta Andoain y desde allí seguir por bidegorris hacia Urnieta, Hernani y Astigarraga, unos 14 kilómetros más. El terreno es mayormente tierra compactada con algún tramo asfaltado, y aunque es apto para senderistas, ciclistas y personas con movilidad reducida, conviene saber que hay desniveles fuertes entre Erice de Iza y Aizkorbe y firme irregular entre Andoain y la muga con Navarra. Las etapas están bien marcadas: la primera senderista, desde Andoain hasta la estación de Leitza, son 26,5 kilómetros; la cicloturista más habitual, de Andoain a la estación de Lekunberri, cubre 41,8 kilómetros.
Fecha de publicación
17 de octubre de 2026
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