
El río Urumea siempre ha sido mucho más que una simple división geográfica en San Sebastián; ha funcionado como una verdadera autopista fluvial por la que antaño circulaban sidra y madera. Estos días el río vuelve a estar en boca de todos gracias a la publicación de los cuadernos del Atlas Emocional del Urumea, un proyecto de la Fundación Cristina Enea que acaba de ver la luz este mes de abril de 2026. Se trata de diez cuadernos ilustrados por Elena Odriozola con textos de María José Noain Maura que exploran desde la vida en los caseríos de ribera hasta la actividad fabril de los márgenes. Si te interesa profundizar en estos relatos, la colección está disponible por 25 euros en el Museo San Telmo y en Cristina Enea, y mañana martes 21 de mayo a las 19:00 habrá un encuentro abierto al público en el propio museo para charlar sobre ello.
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Recorrer el Urumea a pie permite entender cómo ha evolucionado la ciudad desde su desembocadura entre el monte Urgull y la Zurriola hacia el interior. El paseo por sus puentes es casi una lección de arquitectura al aire libre. Empezando por el Puente de la Zurriola con sus icónicas farolas Art Decó, se llega rápidamente al de Santa Catalina, que aunque hoy es de piedra, tiene un origen medieval en madera. Un poco más adelante aparece el de María Cristina, inaugurado en 1905 y fácilmente reconocible por sus cuatro obeliscos de 18 metros que recuerdan al puente Alejandro III de París. Es un tramo que conecta directamente con la estética de la Belle Époque, pasando junto al Hotel María Cristina y el Teatro Victoria Eugenia.
A medida que avanzamos río arriba, el paisaje se vuelve más contemporáneo. El Puente Mundaiz fue el primero en construirse sin apoyos en el cauce, seguido por el de Lehendakari Agirre, llamativo por sus miles de baldosas de colores, y el de la Real Sociedad, que se levanta donde antes estaba el antiguo puente de hierro. Este trayecto no solo es frecuentado por quienes practican remo o piragüismo, sino que también ofrece rincones tranquilos cerca de Tabakalera y el parque de Cristina Enea. Para quienes quieran completar la ruta completa, el camino sigue hacia los puentes de Astiñene, Martutene y la pasarela del Pilar, mostrando una cara menos turística y más cotidiana de la ribera donostiarra.
Fecha de publicación
19 de abril de 2026
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