
San Sebastián no siempre fue el despliegue de villas que vemos hoy al pasear por la Concha. Su transformación en destino de lujo se consolidó a finales del siglo XIX, especialmente a partir de 1887, cuando la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena decidió fijar aquí su residencia de verano tras la muerte de Alfonso XII. Este impulso real trajo consigo a la aristocracia europea y transformó una ciudad que aún se recuperaba del incendio de 1813 y el derribo de sus murallas en 1863. Durante la Belle Époque, se levantaron edificios de clara influencia francesa e inglesa que hoy definen el perfil de la bahía, creando ese ambiente de ciudad de cuento que mezcla parques históricos con arquitecturas señoriales.
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El gran protagonista de esta ruta es el Palacio de Miramar, una mansión de estilo inglés terminada en 1893. Situado en el promontorio que separa las playas de La Concha y Ondarreta, fue un encargo directo de la reina María Cristina al arquitecto Ralph Selden Wornum. El edificio responde al estilo cottage Reina Ana, con su característico ladrillo visto y tejados inclinados. Para construirlo en este enclave, que antiguamente albergaba un monasterio y un hospital de peregrinos, se tuvo que trasladar la antigua iglesia del barrio del Antiguo piedra a piedra. Aunque el interior del palacio suele estar reservado para actividades académicas como los Cursos de Verano de la UPV/EHU, sus más de 29.000 metros cuadrados de jardines, diseñados por Pierre Ducasse, están abiertos para caminar entre palmeras chinas y naranjos amargos.
Al recorrer los exteriores de Miramar, se encuentran detalles que conectan el pasado monárquico con el arte contemporáneo. En sus jardines se ubica la escultura «El Abrazo» de Eduardo Chillida, y cerca del túnel peatonal que conecta las playas, el «Homenaje a Fleming». Este entorno también esconde curiosidades de ingeniería, como el falso túnel bajo los jardines que permitía el paso del tranvía y que hoy conecta con el MiramArt, un paso peatonal inteligente. Otro punto clave en la historia de las residencias regentes es el Palacio de Aiete, situado en la zona alta. Este lugar no solo alojó a la reina antes de la construcción de Miramar, sino que fue escenario de veraneos de figuras como Isabel II o Victoria Eugenia, e incluso funcionó como residencia estival de Francisco Franco durante décadas, siendo el lugar donde se gestaron decisiones políticas relevantes del siglo XX.
Fecha de publicación
29 de marzo de 2026
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