
El ciclo de romerías del monte Ernio se despidió ayer domingo con una imagen que no era la habitual: cientos de jóvenes subiendo al monte, entre los que se colaban las familias de siempre. La cita se celebra todos los domingos de septiembre —este año los días 6, 13, 20 y 27— y el cierre del 28 reunió además ferias especiales en el macizo de Hernio, en Asteasu, Goiatz y Tolosa. Lo que antes era una fiesta mayor y rural se ha convertido en un plan que atrae a un público mucho más joven, con música, baile y gastronomía como hilo conductor.
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El escenario es Zelatun, un paraje entre los valles de Tolosaldea y Urola, a los pies del Ernio —también escrito Hernio—, uno de los picos más emblemáticos de Gipuzkoa con sus 1.075 metros. La ruta clásica arranca desde la Venta de Iturriotz, un caserío del siglo XVI donde, según la tradición, San Ignacio de Loyola pernoctó en 1535. Son 8,86 kilómetros con 525 metros de desnivel hasta el collado de Zelatun y la cumbre, coronada por una gran cruz de hormigón armado de once metros. Allí arriba, el gesto casi obligatorio es la foto de testimonio de la ascensión. Unos metros más abajo, junto a la borda, hay unos aros de hierro que los montañeros se pasan por el cuerpo buscando bendiciones para la salud: la creencia dice que hay que hacerlo siete años seguidos para acabar con dolencias como el reuma o la artrosis.
La banda sonora corre a cargo de la trikitixa, ese estilo que junta el ritmo del pandero con un acordeón diatónico y que es pilar de la música tradicional vasca. Las hermanas Elizagoien fueron las encargadas de animar el ambiente, poniendo a bailar a cientos de personas con fandango, arin-arin, porrusalda, trikitixa, kalejira, vals y pasodoble. Es, en el fondo, lo que sostiene el ambiente: música y baile en pleno monte.
El entorno acompaña. El paisaje es verde y las vistas espectaculares, y el acceso a Zelatun es sencillo desde varios puntos de Tolosaldea, como Iturriotz o Errezil, con rutas bien señalizadas. En el camino, cerca de la antigua Venta de Iturriotz, aparecen la ermita de San Juan Bautista y una fuente a la que se le atribuyen propiedades curativas. La zona está declarada Zona Especial de Conservación e incluida en la Red Natura 2000, así que el monte se cuida.
La fiesta tiene historia. Antiguamente el día grande era el 29 de agosto, festividad de San Juan degollado, que con los años se fue trasladando a los domingos de septiembre. Ese cambio ha ayudado a que la romería se convierta en un plan familiar y cultural más accesible, y es precisamente esa fórmula la que está recuperando el interés de los más jóvenes. El ciclo de este año ya se cerró, pero la tradición sigue viva y apunta a repetirse el próximo septiembre.
Fecha de publicación
29 de septiembre de 2026
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