
En plena Parte Vieja, junto al Boulevard, La Bretxa está cambiando de forma sin perder del todo la relación con el mercado de siempre. El edificio Pescadería se está reformando para que los puestos vuelvan a quedar a ras de suelo, con cuatro accesos desde la plaza de la Bretxa y las calles Aldamar, San Juan e Iñigo. La idea es sencilla de entender cuando piensas en el día a día: entrar con un carrito, una silla de ruedas o simplemente hacer una compra rápida será más fácil que cuando la actividad estaba concentrada en la planta subterránea.
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Las obras empezaron en marzo de 2026 y cuentan con un presupuesto de 12 millones de euros para el edificio Pescadería. La planta baja reunirá a 22 asentadores, entre carnicerías, pescaderías y otros puestos, además de tres espacios que saldrán a licitación. También se incorporarán los once puestos de baserritarras gestionados por la sociedad municipal, situados cerca de los accesos de la plaza y Aldamar. La previsión es que los donostiarras puedan comprar en el mercado renovado en noviembre de 2026; la actuación continuará en 2027 con la nueva plaza y el sótano, donde se reubicarán el supermercado Lidl, las bodegas y otros espacios.
La transformación no se queda en los puestos de compra. En la primera planta del edificio Pescadería se prepara Nasara, un espacio multidisciplinar gestionado por Fomento de San Sebastián. Su nombre viene de la nasa, la cesta de pesca tradicional de la costa vasca, y el proyecto cuenta con una inversión de 2,7 millones de euros. Allí funcionará SUKALDEA, un restaurante-escuela vinculado al mercado, con formación e inserción laboral en restauración. También habrá actividades para escolares y jóvenes, talleres y catas, acciones para dar a conocer el producto local y contenidos digitales sobre la memoria del mercado. La propuesta conecta la compra, los oficios y la divulgación, aunque no ha estado exenta de debate: asociaciones de la Parte Vieja y EH Bildu han cuestionado que esos 900 metros cuadrados se destinen a hostelería y formación en lugar de a equipamientos vecinales.
Mientras llega la reapertura, La Bretxa sigue siendo un lugar reconocible para comprar pescado del día, carne, charcutería, quesos, frutas, verduras, encurtidos y otros productos de los puestos tradicionales. Su historia ayuda a entender el peso que tiene en la ciudad: el mercado actual se construyó entre 1870 y 1871, sobre el espacio cuyo nombre recuerda la brecha abierta en las murallas durante el ataque de 1719. La fachada conserva la huella de las ampliaciones de Antonio Cortázar y José de Goicoa, mientras que las caseras mantienen en el exterior la venta de productos de los caseríos.
El entorno también cambiará. Aldamar ganará superficie peatonal, San Juan ampliará su zona para peatones con el traslado de la pérgola e Iñigo se peatonalizará por completo. El presupuesto global de la operación asciende a 25 millones de euros. Además, el programa Ekinn Dendak Merkatua reservará siete puestos para proyectos comerciales temporales, con estancias de entre tres y seis meses, formación y asesoramiento. La Bretxa que se dibuja para 2026 y 2027 no elimina su función de mercado: la reorganiza y le añade espacios de aprendizaje, empleo, cultura y nuevas iniciativas comerciales.
Fecha de publicación
7 de septiembre de 2026