
La Sagar Uzta, la fiesta de la manzana, es una de esas tradiciones que explican buena parte de la cultura material de Euskal Herria y que en San Sebastián tiene su epicentro en el barrio de Aiete, alrededor del caserío Katxola y del manzanal de Miramón. Este año la jornada se celebró el sábado 3 de octubre, y volvió a reunir lo que hace especial a esta cita: recoger manzana, prensarla de forma artesanal para sacar el mosto y pasar la mañana en familia, con música y actividades tradicionales.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de San Sebastián y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La mañana arrancó a las 10:30 con la presentación del caserío Katxola, en la calle Paraíso, 22, y a las 11:00 los participantes se trasladaron al manzanal de Miramón, donde crecen 253 manzanos del proyecto 'Rosario', impulsado por Lur Paisajistak. La recogida se hizo en auzolan, es decir, de forma colectiva: sacudiendo los árboles y juntando la fruta caída. Después llegó el triturado y el prensado, que este año se resolvió con un tolare portátil porque el del propio caserío seguía averiado. La ambientó la trikitixa de las hermanas Ezeiza, y para el aperitivo hubo montaditos de queso y jamón preparados por Oihana, mientras Mateo servía el mosto recién hecho con la matxaka y el tolare. 'El guarda' de Parques y Jardines echó una mano sirviendo, junto con la gente de Katxola y varias voluntarias. La previsión meteorológica había recomendado paraguas o chubasquero por el terreno húmedo, y aunque la mañana empezó despejada y con sol, la tarde acabó nublándose.
En total participaron unas cincuenta personas en un ambiente muy agradable. La organización corrió a cargo de la Asociación de Vecinos de Aiete-Lantxabe, la Fundación Cristina Enea a través del programa Fruitondoan y Parques y Jardines del Ayuntamiento de Donostia. La edición anterior había sido la del 19 de octubre de 2019, antes de la pausa por la pandemia y de la avería del tolare, con el prensado y el primer mosto entre las 17:00 y las 20:30, la trikitixa de la Musika Eskola y la sagar dantza.
Gran parte del encanto está en el propio escenario. El caserío Katxola se fundó en la segunda mitad del siglo XVII como granja familiar que vendía sidra en el mercado donostiarra, y funcionó como tal hasta 1917, cuando Serapio Erdozia lo convirtió en sidrería abierta al público. Tras el cierre por la guerra del 36 y la muerte de Serapio en 1940, el edificio estuvo a punto de derruirse en 1990. El Gobierno Vasco lo declaró Bien de Interés Cultural y los promotores de la urbanización lo trasladaron a su ubicación actual, pegado al Anfiteatro del Parque de Miramón, reconstruyéndolo con material del antiguo caserío Munto y manteniendo su base de madera sin un solo clavo. Hoy es un museo-exposición y centro de interpretación donde se enseña cómo se elabora la sidra. Así que, aunque la fiesta ya haya pasado, el caserío sigue ahí para quien quiera entender de dónde viene todo esto.
Fecha de publicación
5 de octubre de 2026
Más información