
El próximo 2 de junio de 2026 se cumple un siglo exacto desde que San Sebastián recibió uno de sus regalos más valiosos: la finca de Cristina Enea. Fue en 1926 cuando se formalizó el legado del Duque de Mandas, Fermín de Lasala y Collado, quien quiso que su residencia de verano pasara a manos de la ciudad. El nombre del parque, que significa 'de Cristina' en euskera, es un homenaje a su esposa, Cristina Fernanda Brunetti y Gayoso de los Cobos. Este pulmón verde de casi 95.000 metros cuadrados en el barrio de Egia no es solo un jardín, sino el resultado de un diseño minucioso iniciado en 1890 por el jardinero Pierre Ducasse, el paisajista Georges Aumont y el arquitecto José Clemente de Osinalde, quienes dieron forma tanto al paisaje como al palacio que hoy vemos.
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Lo curioso de esta herencia son las condiciones que el Duque dejó escritas en su testamento, unas cláusulas que el Ayuntamiento debe cumplir estrictamente. Entre ellas destaca la prohibición de cambiarle el nombre, la imposibilidad de vender o alquilar sus terrenos y la obligación de cerrar las puertas al anochecer. También dejó claro que no se podían practicar deportes como el fútbol o jugar a la ruleta dentro del recinto. Una de las peticiones más personales fue el traslado del retrato de la Duquesa desde su palacio en Madrid hasta el edificio de la finca, que actualmente funciona como el Centro de Recursos Medioambientales. Este palacio todavía conserva detalles curiosos, como las antiguas cocinas que se conectan con el edificio principal a través de un pasadizo subterráneo.
Pasear por sus senderos hoy en día permite descubrir una biodiversidad que va más allá de lo que uno espera encontrar en pleno centro urbano. El parque alberga ejemplares imponentes como un Cedro del Líbano de unos 30 metros, secuoyas y un ejemplar hembra de Ginkgo biloba. En el estanque, que ocupa 780 metros cuadrados, conviven cisnes y patos con los pavos reales que se introdujeron en los años setenta. Además, el parque cuenta con charcas para anfibios donde habitan el sapo partero o la rana bermeja, y es hogar del ciervo volador. En la zona conocida como el 'Óvalo', se puede ver la escultura de Xabier Laka dedicada a Gladys del Estal, un punto de referencia importante en la historia reciente del lugar.
Para quienes quieran profundizar en este centenario, la Fundación Cristina Enea organiza actividades de forma habitual. Esta misma semana, el jueves 14 de mayo de 2026, se puede visitar la exposición 'Habitantes del Urumea urbano'. Además, para el sábado 16 de mayo hay programadas excursiones didácticas a pie por la vega del río Urumea, con pases a las 10:30 en euskera y a las 12:00 en castellano. Es una buena oportunidad para recorrer la ruta autoguiada de 3 kilómetros que recorre los puntos históricos y botánicos más relevantes de este espacio que, cien años después, sigue manteniendo intacto el espíritu con el que fue cedido a los donostiarras.
Fecha de publicación
11 de mayo de 2026
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