
La Playa de Vías, ese trozo de Donostia que lleva décadas cortado por el tren, ya tiene proyecto ganador. Se llama 'Habitar el bosque urbano', lo firma el estudio catalán JPAM City Makers —Amado Martín Padilla, Jorge Perea y Samuel Llovet— y es la propuesta que el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento han elegido tras el concurso. La idea central es convertir lo que hoy es una muralla ferroviaria en un segundo gran boulevard donostiarra, uno que por fin cosa el Ensanche romántico con Amara Nuevo, Morlans y la Universidad de Deusto.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de San Sebastián y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Todo arranca con el soterramiento de la estación del Topo: una pasante de 4,2 kilómetros con tres estaciones bajo tierra que impulsa Euskal Trenbide Sarea. Las pruebas con maquinistas ya están en marcha y la intención es poner la nueva línea en servicio antes de Navidad de 2026. Al bajar las vías, se liberan 21.000 metros cuadrados de suelo, y ahí es donde entra el deporte. En la unidad U7, justo donde estaba la antigua estación y junto a la plaza Easo, se levantará un polideportivo público de unos 9.000 metros cuadrados, con una planta de aproximadamente 65 por 48 metros que reunirá una piscina climatizada y tres pistas deportivas, además de una planta baja activa y una gran recepción accesible desde la plaza.
No es un capricho del estudio. En la consulta ciudadana previa, con entre 750 y 867 aportaciones, el polideportivo fue la demanda más repetida: 219 respuestas, un 25,3% del total. La zona se ha quedado huérfana de equipamiento deportivo, con Anoeta, Riberas de Loiola, Egia o Aiete a una distancia que no sirve para el día a día, así que el proyecto pone el foco en recuperar espacio público para el bienestar y la actividad física en pleno centro.
Alrededor del polideportivo se reparten 480 viviendas, que podrían llegar a 525 según cómo se resuelvan los espacios comunitarios. El peso recae en el alquiler protegido: 432 pisos, es decir, el 90% del total, se dividen a partes iguales entre protección social y tasadas, y solo 48 quedan en libre. El reparto por tamaño es 98 de una habitación, 288 de dos y 94 de tres. La parte verde tampoco es secundaria: se conservan los 539 árboles que ya hay e incorporan 382 nuevos, para superar los 900 ejemplares, y se reserva cerca de un 25% del suelo como superficie permeable. También se integra una gran plaza a lo largo del paseo de Errondo, con cinco plantas —dos reservadas a residentes— y 23 plazas con recarga eléctrica.
El diseño prioriza el movimiento a pie y en bici, con ejes como el de Prim-Sancho el Sabio y un gran espacio verde central. Ahora empieza el trabajo de oficina: el equipo tiene cinco meses para redactar la modificación del PGOU, con el borrador previsto para finales de 2026 y la propuesta completa para tramitar en primavera de 2027. Las obras, según el calendario, terminarían en 2030. De momento, lo que hay es un proyecto sobre el papel que promete cambiar la cara de Amara.
Fecha de publicación
14 de octubre de 2026
Más información