
Este viernes 25 de septiembre de 2026, San Sebastián vuelve la mirada hacia una de sus épocas más reconocibles. El barrio de Gros recupera la Carrera de Camareros, una tradición vinculada a la imagen elegante y popular de la ciudad de comienzos del siglo XX. La propuesta forma parte de la celebración de los 25 años de Artainu Gros Elkartea, asociación donostiarra dedicada a la difusión de las tradiciones culturales vascas.
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La jornada, titulada Donostia Belle Époque y el retorno de los camareros, convierte varias calles de Gros en el escenario de una recreación histórica. Los participantes llevan trajes de época, uniformes clásicos de servicio, sombreros y paraguas, además de bandejas cargadas que deberán transportar durante el recorrido. La escena recupera una estampa muy concreta de aquella San Sebastián de veraneo, hoteles, casinos y grandes acontecimientos sociales, pero trasladada al barrio y a sus calles actuales.
La comitiva ha arrancado por la mañana, hacia las 11:20 horas, en las inmediaciones del Paseo de Francia. Desde allí ha recorrido la calle Ramón María Lilí hasta el Kursaal, pasando por el recinto del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y su alfombra roja. Después, el itinerario ha continuado por la plaza Cataluña y la calle San Francisco, antes de llegar alrededor de las 13:00 horas a la calle General Artetxe. El cierre de la actividad está previsto sobre las 14:00 horas en la calle Gloria, donde se celebra una segunda sesión de la carrera abierta a todo el público.
El recorrido también permite recordar el contexto en el que nació esa estética. La Belle Époque donostiarra se desarrolló desde finales del siglo XIX hasta la dictadura de Primo de Rivera, con la ciudad convertida en destino veraniego de la realeza y de visitantes atraídos por sus hoteles, espectáculos y espacios de ocio. El Gran Casino —actual Ayuntamiento—, el teatro Victoria Eugenia, el hotel María Cristina, el Palacio Miramar y el Gran Kursaal forman parte de ese paisaje histórico. En aquellos años también se consolidaron lugares como el hipódromo de Lasarte, el funicular y el parque de atracciones del Monte Igueldo.
En ese marco, la Carrera de Camareros funciona como una pequeña escena de época dentro de la ciudad de hoy. No se trata solo de ver a los participantes avanzar con las bandejas: la ropa, los accesorios y el propio recorrido ayudan a reconstruir una imagen reconocible de la vida donostiarra de hace más de un siglo. La llegada al entorno del Kursaal añade, además, un contraste entre la arquitectura y la actividad cultural contemporáneas y los uniformes inspirados en los antiguos servicios de hostelería.
La iniciativa es el tercer gran acto conmemorativo organizado por Artainu Gros Elkartea durante su aniversario. La asociación, con domicilio en la plaza Wroclaw 5, 4.º B, trabaja en actividades artístico-culturales relacionadas con las tradiciones vascas y presta una atención especial a la comparsa de Artzai eta Iñudeak. En esta ocasión, la celebración recupera una costumbre concreta de la ciudad y la acerca al público sin salir de Gros, con una sesión final pensada para quienes quieran acercarse a verla en directo.
Para entender la elección del barrio, basta con fijarse en el carácter de la propuesta: una tradición de calle, con público alrededor y un recorrido que conecta distintos puntos de Gros. La carrera mantiene ese componente cercano y participativo, mientras la ambientación remite a una San Sebastián en la que los uniformes de servicio, los paseos junto al Urumea y los grandes hoteles formaban parte de la vida cotidiana de la temporada de verano.
Fecha de publicación
25 de septiembre de 2026