
Hay planes que encajan especialmente bien con San Sebastián: música, gente en la calle y la bahía como telón de fondo. El Baile de La Concha, conocido también como XXVIII Barandilla de la Concha, reúne esos ingredientes en una celebración familiar y abierta que lleva la danza hasta uno de los paseos más reconocibles de la ciudad. No es una actuación encerrada en un teatro: durante unas horas, el alumnado y el profesorado de distintas escuelas trasladan sus clases a la barandilla, con la playa y el mar al otro lado.
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La tradición comenzó en 1997 y, desde entonces, se ha convertido en una de las citas más multitudinarias de la primavera donostiarra. La edición de 2026 reunió a 1.485 alumnas y alumnos, junto a 33 profesores y profesoras de 26 escuelas de danza de Gipuzkoa y Bizkaia. Participaron centros de Andoain, Astigarraga, Donostia, Hondarribia, Irun, Pasaia Antxo, Errenteria, Tolosa, Ondarroa y Lekeitio. La organización corrió a cargo de la Asociación de Profesionales de la Danza de Gipuzkoa.
En 2026, la exhibición se celebró el sábado 26 de abril por la tarde, ya que por la mañana coincidía con la media maratón de San Sebastián. La programación empezó con la Barandilla de Txikis, de 16:00 a 16:30, en el tramo comprendido entre el Club Náutico y el Café de la Concha. Después llegó el grupo de nivel intermedio, de 16:45 a 17:15, en el mismo recorrido. La sesión de mayores se desarrolló de 17:30 a 18:15, desde el Club Náutico hasta el túnel del Antiguo. Cada bloque convierte el paseo en una especie de aula al aire libre, con música en directo y público siguiendo las coreografías desde la propia bahía.
El baile tuvo además un prólogo el sábado anterior en los jardines de Alderdi Eder, donde 280 bailarines interpretaron piezas de contemporáneo, jazz, neoclásico, urbano y street jazz. La actividad forma parte del Mes de la Danza de San Sebastián, que termina con la Gala del Día Internacional en el Teatro Victoria Eugenia, celebrada el 4 de mayo. En esa gala se premió al joven bailarín Gorka Durán y al pianista Alberto Sagardia, con la participación de artistas y compañías como Ion Agirretxe, Cristina Casa, Alejandro Polo, Gaizka Morales, Mikel Arana, Uikan Dantza y el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma.
El escenario no es casual. La barandilla de La Concha fue diseñada por el arquitecto municipal Juan Rafael Alday en 1916 y forma parte de la imagen cotidiana de Donostia. Tiene, además, algunos detalles curiosos: existen dos tramos diferentes, uno está colocado del revés y su flor mira hacia la bahía, mientras que esa pieza se encuentra entre dos relojes. El tramo distinto está junto a la talasoterapia de La Perla. Sobre ese fondo, la exhibición mezcla una tradición urbana muy reconocible con el trabajo de escuelas y familias que salen a bailar frente al mar.
La playa aporta el resto del paisaje: más de 1.300 metros de arena, aguas poco profundas y la isla de Santa Clara frente a la bahía. A ambos lados aparecen el Club Náutico, el Ayuntamiento, Alderdi Eder, La Perla y el Palacio Miramar. En una ciudad acostumbrada a celebrar en sus calles —desde la Tamborrada hasta las regatas de La Concha—, este baile ocupa un lugar propio: no se trata solo de mirar una coreografía, sino de ver cómo una tarde de clases se transforma en una celebración compartida junto al mar.
Fecha de publicación
2 de septiembre de 2026