El Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Donostiako Zinemaldia, está en plena marcha: su 74ª edición se celebra del 18 al 26 de septiembre, y este año la alfombra roja no se queda en el suelo una vez que pasan los estrenos. Los 1.840 metros cuadrados de material que forman el camino rojo se van a transformar en 1.200 bolsas reutilizables destinadas al Banco de Alimentos de Gipuzkoa. La iniciativa la impulsa el Departamento de Sostenibilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que ha decidido darle una segunda vida a ese tejido en lugar de desecharlo.
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El proceso no es un simple reciclaje industrial. La confección corre a cargo de Sutargi, una empresa especializada en economía circular e inclusión sociolaboral que se dedica a convertir residuos en productos nuevos, como mobiliario y textiles. La transformación de la alfombra en bolsas generará aproximadamente 350 horas de trabajo inclusivo para personas en situación de vulnerabilidad, de modo que el proyecto tiene dos patas: una ecológica, al aprovechar un material que suele acabar en la basura, y otra social, al crear empleo para quien más lo necesita. Las bolsas acabadas irán al Banco de Alimentos de Gipuzkoa, una asociación apolítica y sin ánimo de lucro que atiende las necesidades alimentarias de las personas con menos recursos de la provincia.
La presentación se hizo con los cuatro protagonistas reunidos: el diputado de Sostenibilidad, José Ignacio Asensio, el director del Festival, José Luis Rebordinos, el vicepresidente del Banco de Alimentos de Gipuzkoa, Carlos Martínez, y la directora general de Sutargi, Mariangélica Martínez. De ahí se nota que no es una acción improvisada, sino un acuerdo entre la institución provincial, la organización del festival y dos entidades del tercer sector. Sutargi, para quien se puede poner contexto, es una sociedad anónima laboral sin ánimo de lucro fundada el 26 de febrero de 1992, con décadas trabajando en esa línea de recuperar materiales y dar empleo a personas excluidas.
Para un festival que se presume como el más importante de España y de los países de habla hispana, el gesto encaja con la tendencia de reducir el impacto ambiental de los grandes eventos. En lugar de tirar casi dos mil metros cuadrados de tejido sintético, el Zinemaldia los convierte en algo útil y repartible entre quien lo necesite. Es una forma de que el lujo del estreno se traduzca en algo concreto para el día a día de mucha gente, y de que el material que hoy pisa el cine internacional termine convertido en bolsas que repartirán alimentos en Gipuzkoa. La edición termina el 26, así que el proceso de transformación empezará justo después, cuando la alfombra se retire del suelo y pase al taller de Sutargi.
Fecha de publicación
21 de septiembre de 2026