
Las Perseidas ya son historia este año, pero conviene tener claro qué pasó exactamente para saber a qué atenerse el próximo verano. La lluvia de estrellas más popular del calendario alcanzó su máximo en la noche del 12 al 13 de agosto, con la actividad más intensa concentrada entre las 23:00 del día 12 y las 11:00 del 13. En tiempo oficial peninsular, el pico se produjo entre las 04:00 y las 06:00 horas de esa madrugada. La tasa nominal en el pico es de 100 meteoros por hora, aunque en condiciones óptimas —cielo oscuro y radiante alto— esa cifra puede superar el centenar y llegar hasta los 200.
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El origen es el mismo de siempre: la Tierra atravesó el rastro de polvo del cometa 109P/Swift-Tuttle, un cuerpo de unos 26 kilómetros de diámetro y un periodo orbital de 133 años que pasó cerca del Sol por última vez en 1992 y cuyo próximo perihelio está previsto para julio de 2126. El cometa fue descubierto de forma independiente por Lewis Swift y Horace Parnell Tuttle en julio de 1862. Las partículas que forman las estrellas fugaces entran en la atmósfera a más de 210.000 kilómetros por hora —aproximadamente 60 kilómetros por segundo— y alcanzan temperaturas cercanas a los 5.000 grados; los meteoroides de masa menor al kilogramo se calcinan por completo y los más grandes y densos llegan a formar meteoritos. La altura a la que un meteoro se hace brillante suele rondar los 100 kilómetros.
El nombre 'lágrimas de San Lorenzo' viene de la coincidencia del máximo con el 10 de agosto, día de la festividad del mártir. Según la tradición, las estrellas fugaces representan las lágrimas que derramó San Lorenzo durante su martirio en el año 258, bajo el emperador Valeriano, o bien pequeñas partículas, los llamados 'lapillis', procedentes de las llamas de la parrilla en la que fue quemado. San Lorenzo fue diálogo de Roma y archidiácono, conocido por distribuir los bienes de la Iglesia entre los pobres.
Para quien quiera repetir la experiencia el año que viene, el radiante se encuentra en la constelación de Perseo, entre Casiopea y Camelopardalis. A las 04:00 horas del 13 de agosto, el radiante estaba entre 45 y 52 grados sobre el horizonte en Valencia, con un promedio de 50 grados. La recomendación general se mantiene: buscar un lugar con cielo despejado, lejos de la contaminación lumínica y sin obstáculos, y esperar a después de medianoche, cuando el radiante sube más. Conviene llevar una linterna roja, una tumbona y dar unos veinte minutos a que la vista se adapte a la oscuridad. El crepúsculo astronómico en Valencia se produce hacia las 05:30 horas, que es cuando empieza a cerrar la ventana de observación. La actividad, en todo caso, se extiende desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto, así que el pico no es la única oportunidad.
Fecha de publicación
30 de septiembre de 2026
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