
Si te gusta la pólvora, hay una cita en el calendario valenciano que no admite sustitutos: la Cordà de Paterna. Se celebra el último domingo de agosto en la calle Mayor, dentro de un recinto cerrado llamado cohetódromo, y es el punto final de las fiestas mayores en honor al Santísimo Cristo de la Fe y a San Vicente Ferrer. La mecánica es sencilla de explicar pero espectacular de ver: se cuelgan cohetes de una cuerda y se van soltando y estallando uno tras otro. En unos veinte o treinta minutos se queman cerca de mil kilos de pólvora; en ediciones recientes han participado más de 300 tiradores y tiradoras, profesionales y aficionados, y se han llegado a disparar más de 70.000 cohetes.
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No es una fiesta menor. Es la única celebración relacionada con la pólvora y el fuego declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, reconocimiento que le dio la Secretaría de Estado de Turismo en 2017, y en 2022 se sumó su declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial. El alcalde, Juan Antonio Sagredo, la define como la «millor Cordà del món». Detrás hay un montaje serio: Policía Local, Protección Civil, Bomberos y personal sanitario, brazaletes con chip identificativo, uniformes ignífugos para la policía, viviendas enjauladas y figuras como el participante pasivo y el tirador de seguridad. Para tirar, además, es obligatorio poseer el título CRE, Consumidor Reconocido como Experto. La organización recae en las peñas de Paterna, el Consejo Sectorial de la Cordà y la Concejalía de Tradicions, Cultura i Foc, dirigida por Paqui Periche.
El origen da para varias versiones. El historiador local Félix Gámez localizó en 2010 una referencia del Diario Mercantil de Valencia del 27 de agosto de 1871 sobre las «cuerdas de fuegos artificiales», lo que sitúa la tradición al menos a mediados del siglo XIX, aunque otras investigaciones hablan de orígenes más remotos, incluso del siglo XVIII, con prohibiciones de «coets corredors» fechadas en 1412. La versión romántica sitúa el inicio en 1898, cuando un grupo de amigos cenó en la calle la noche del último domingo de agosto y la velada terminó en una «batalla de cohetes». El libro de referencia es «La Cordà de Paterna, arte y pasión de un pueblo», de Pascual Argent Moya, autor también de «En la nit de la Cordà» (1935).
El vínculo religioso es parte del ritual: la mecha de la Cordà se enciende con un cirio del sagrario de la capilla del Cristo, con la idea de que «la Cordà la enciende el Cristo de la Fe». La imagen actual, de 2,2 metros, la realizó el escultor José María Ponsoda en 1939 para sustituir la original, destruida en 1936, que había sido coronada en 1925 por el cardenal Juan Bautista Benlloch Vives. Paterna trabaja ahora para elevar el reconocimiento de sus fiestas y promocionarlas en citas internacionales como la Feria Internacional de Turismo de Berlín, con la vista puesta en una futura declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Sea como sea, el último domingo de agosto la calle Mayor se convierte en el sitio donde hay que estar.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
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