
Extenso espacio subterráneo de hormigón y granito creado entre 1992 y 1995 por el arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava, simulando el esqueleto de un animal de grandes dimensiones. Inaugurada en 1997, ha albergado numerosas actividades culturales y sociales. La bóveda de esta sala subterránea, de un blanco inmaculado, es una sucesión de arcos parabólicos, motivo habitual en Calatrava. El acceso se realiza por la Plaça d'Espanya a través de un sistema hidráulico de puertas que dan acceso a dos escaleras disimuladas por trampillas. Destaca la luz natural que se infiltra desde el techo y su disposición en paralelo con respecto a la Plaça d'Espanya, respetando incluso la leve inclinación de la superficie.