
Parece que el entorno de la Expo 2008 está empezando a recuperar parte del movimiento que muchos recordamos. Después de más de una década de parón y de ver cómo las instalaciones del Parque del Agua Luis Buñuel se iban quedando en silencio, el Canal de Aguas Bravas está ahora mismo en el centro de todas las miradas. A finales de febrero de 2026, se confirmó que el grupo Océano Atlántico ha presentado una oferta formal para gestionar esta infraestructura, lo que nos sitúa mucho más cerca de volver a ver balsas de rafting bajando por el meandro de Ranillas este mismo verano.
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Para entender dónde estamos, hay que recordar que este canal no es una instalación cualquiera; en su día costó casi 6 millones de euros y se diseñó con dimensiones que lo hacían comparable a los canales olímpicos de Londres o París. Sin embargo, la historia no fue sencilla. En 2014 fue declarado en "ruina funcional" debido a una serie de filtraciones estructurales y problemas de estanqueidad que hacían que el agua se perdiera hacia el nivel freático. Tras pasar por manos de gestores como La Loteta Sports y sufrir cierres por la falta de viabilidad económica y el alto coste de mantenimiento, el canal quedó abandonado. Ha sido ahora, a principios de 2026, cuando el Ayuntamiento de Zaragoza ha decidido dar un paso definitivo publicando los pliegos para una nueva concesión que durará 20 años.
Lo que se busca con esta nueva etapa es un modelo de uso mixto que no dependa solo del ocio puntual. La idea es combinar el deporte de tecnificación con la formación y el turismo. El grupo Océano Atlántico, que ya tiene experiencia gestionando el Camping de Zaragoza, planea aprovechar sus sinergias con la Federación de Piragüismo. Así, además del clásico rafting y el piragüismo, el pliego permite incluir actividades como pádel surf, vela, cable esquí e incluso alquiler de bicicletas. También se contempla el uso de los bajos de la Torre del Agua, donde se ubican los hangares para las embarcaciones, vestuarios y oficinas, lo que facilitaría que la actividad no se limite solo a los meses de calor, aunque el contrato obliga a abrir un mínimo de 40 días entre el 1 de junio y el 30 de septiembre.
En cuanto a la inversión, el consistorio ya ha destinado 194.367 euros en obras menores para recuperar la funcionalidad básica y comprobar que el sistema de cinco bombas de flujo axial vuelve a funcionar correctamente. No obstante, la empresa que finalmente se quede con la gestión tendrá que asumir una inversión adicional de unos 320.940 euros para la puesta en marcha definitiva. Uno de los puntos que más se ha debatido es el coste energético, ya que poner el agua en movimiento puede suponer un gasto de hasta 1.300 euros diarios en periodos de precios máximos. Para compensar esto, el Ayuntamiento ha planteado un canon mínimo de 2.000 euros anuales más una parte variable, asumiendo el consistorio el suministro de agua y electricidad para garantizar que el negocio sea rentable y no volvamos a ver el canal vacío por falta de fondos.
La recuperación del canal se ve como el primer hito de un plan más amplio para revitalizar el Parque del Agua, que todavía tiene pendientes otras concesiones como el spa o las playas. De momento, el hecho de que el agua ya haya vuelto a fluir por los 314 metros de recorrido del canal durante las pruebas de enero es una señal de que el proyecto va en serio. Si los trámites administrativos siguen su curso, este verano Zaragoza volverá a ofrecer una alternativa de deporte de aventura sin tener que salir de la ciudad, aprovechando un espacio que, tras años de dejadez, parece que por fin tiene un plan de futuro definido.
Fecha de publicación
3 de marzo de 2026
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