
Hay rincones de Zaragoza que hoy uno pisa sin darle mucha importancia y que hace unas décadas eran el centro del mundo para media ciudad. El Paseo de los Plátanos es uno de ellos. A mediados del siglo XX se lo consideraba una de las zonas más elegantes y exclusivas del centro, un espacio que hoy apenas se reconoce bajo los nombres actuales: discurría junto al paseo Constitución, antes de lo que hoy es la calle Francisco Vitoria, y se movía entre el camino de las Torres y el paseo Damas. Si uno se lo imagina hoy, lo más difícil es creer que antes de urbanizarse era la única calle de la zona, con viviendas levantadas sin planificación que se demolieron en los años cincuenta para dar paso a manzanas y bloques en altura.
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El cambio fue radical. Antes predominaban casas de una planta, algunas muy humildes, que se usaban incluso para guardar aperos de labranza, en un entorno de huertas y campos de cultivo regados por una red de acequias. No fue hasta los años setenta cuando se terminó de urbanizar la zona, que acabó acogiendo a las familias de la clase alta zaragozana. Uno de los primeros edificios que se levantaron fue la Casa Sindical, en la esquina con San Ignacio de Loyola, que acogía a los responsables del sindicato vertical franquista; es el mismo edificio que hoy ocupa CCOO y que sigue siendo propiedad del Estado.
Todo esto tiene una explicación geográfica. El contexto urbano de la zona se generó tras el cubrimiento del río Huerva en su paso por el centro: en los años veinte se tapó el río, lo que conectó barrios antes separados por una hondonada y dio lugar a nuevas avenidas como el paseo Constitución. A finales de los años treinta, en plena guerra civil, se proyectó el nuevo ensanche que servía de continuación a la antigua Huerta de Santa Engracia, hoy plaza de Los Sitios. El Huerva, por cierto, nace en las faldas de la sierra de Cucalón, en Teruel, recorre cerca de 128 kilómetros y se funde con el Ebro en pleno corazón de Zaragoza; los romanos lo usaron para irrigar sus campos y los árabes construyeron a su vera acequias y molinos.
Esa misma plaza de Los Sitios es otro capítulo. Nació como parte del legado de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que conmemoraba el centenario de los Sitios de Zaragoza de 1808 y 1809, y conserva edificios como la Escuela de Artes Aplicadas, el Museo de Zaragoza —estilo neorrenacentista y cerrado temporalmente, con reapertura prevista hacia 2027— o el Grupo Escolar Gascón y Marín, declarado Bien de Interés Cultural. El nombre del Paseo de los Plátanos, mientras tanto, acabó resucitando en el Parque Grande, en un camino que conectaba el paseo de San Sebastián con la avenida de los Bearneses, y que en 2015 se rebautizó como paseo de Manuel Azaña. Hoy, la alcaldesa Natalia Chueca ha anunciado su intención de reformar algunas de las principales calles del ensanche, entre ellas Francisco Vitoria, así que el barrio sigue moviéndose.
Fecha de publicación
5 de agosto de 2026
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