
A cinco minutos del centro, cruzando el puente de Piedra o el de Santiago, el Arrabal ofrece una ruta gastronómica que mezcla cocina aragonesa, propuestas internacionales y locales pensados para comer rápido. El barrio, en la margen izquierda del Ebro y dentro del distrito del Casco Antiguo, conserva parte de su tradición mientras suma negocios de distintos orígenes y estilos.
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La avenida de San Juan de la Peña concentra buena parte de la conversación sobre la comida rápida. Allí abrió un McDonald’s en junio de 2015 y, cuatro años después, llegó KFC, cerca del IES La Azucarera. En julio de 2026 se incorporó La Tagliatella, en el número 78, con 138 plazas entre comedor y terraza. Abre todos los días para comidas de 13:00 a 16:30 y cenas de 20:00 a 23:30, y su carta reúne pastas, pizzas, risottos, ensaladas y platos para compartir. La cadena permite combinar más de 300 opciones de pasta y salsa.
Para una cocina italiana más casera, A Casa di Marco, en Caminos del Norte, 5-7, trabaja recetas tradicionales de Roma bajo la dirección de Marco Lanzone. No prepara pizza, pero sí pasta fresca, lasaña, saltimbocca alla romana, ravioli de ricotta y espinacas, pollo alla Parmigiana y postres como la pannacotta o el tiramisú. Su plato más llamativo es la carbonara servida en una rueda de Grana Padano, elaborada en la mesa: cuesta 32,90€ para dos personas. El resto de la carta no supera los 15€ por plato. Conviene consultar el horario y reservar, especialmente si sois más de ocho.
En la misma calle Caminos del Norte, el Suki propone buffet libre de cocina japonesa con alternativas veganas, vegetarianas y de otros estilos de alimentación. El menú del día cuesta 15,90€ e incluye cuatro platos, bebida y café. El buffet de mediodía, de lunes a viernes no festivos, también cuesta 15,90€; por la noche, de lunes a jueves, son 20,90€, y los fines de semana, festivos y vísperas, 22,90€. Está abierto los siete días, aunque sus horarios publicados varían: antes de ir, lo más práctico es confirmar la franja de servicio en su web.
La ruta continúa por propuestas más informales. En la zona de la calle Bielsa conviven Bunga Burger, con hamburguesas, bebidas especiales y vermut, y Giros Griego, especializado en giros, albóndigas y salsas especiadas. Cerca de Valle de Zuriza se encuentran Mega Döner Kebab y Goza Tacos, que prepara tacos franceses. Son opciones para una comida rápida, pero forman parte de una oferta bastante más amplia.
El recetario aragonés aparece en Mesón El Torico, en Mosén Domingo Agudo, 3. Su propuesta incluye ternasco, chuletón, costillas, migas a la pastora, caracoles, embutidos y croquetas caseras. El menú diario figura a 12,90€ y el de fin de semana, a 23,90€, con arroz con bogavante y un suplemento de 7€. Para comer junto al Ebro, El Molino de San Lázaro, en el paseo de la Ribera, 22, cuenta con terraza de verano y espacio para celebraciones.
También hay sitio para el picoteo y los desayunos. Café Belice, en plaza Mozart, 8, prepara tapas, platos clásicos y bocadillos, entre ellos uno de longaniza, pimiento verde y mermelada de tomate. Bar Fausto, en la calle Jesús, 26, mantiene una cocina tradicional de precios asequibles, con pincho de calamar rebozado, croqueta de vinagrillos y anchoas. Y junto al río, Le Pastis suma terraza, croquetas de confit de pato, nachos, tostas, hamburguesas y crepes.
Con esta mezcla de asadores, pasta fresca, sushi, hamburguesas, cocina internacional y bares de siempre, el Arrabal se puede recorrer con apetitos distintos y sin limitarse a una sola parada. La oferta cambia de una calle a otra, pero el resultado es un barrio donde la gastronomía zaragozana convive a diario con sabores llegados de fuera.
Fecha de publicación
2 de septiembre de 2026
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