
Si alguna vez has paseado por el entorno de la calle Moncasi, cuesta imaginar que en esas cinco calles llegaron a convivir casi cien bares. Lo que hoy conocemos como una zona residencial tranquila fue, entre los años 80 y los 2000, el epicentro del ocio nocturno en Zaragoza: El Rollo. Este nombre, que heredó del mítico bar abierto en 1976 donde se servía cerveza en orinales y cacahuetes como acompañamiento, marcó a varias generaciones. Aunque el declive llegó en los 90 por la saturación de ruidos y el cambio de modelo hacia las macrodiscotecas o el Casco Viejo, todavía quedan tres valientes que mantienen la persiana subida y el espíritu intacto de aquella época dorada.
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El Atrio, fundado en 1985, es una de esas paradas obligatorias si buscas rock. Por sus paredes ha pasado la historia viva de la música nacional; allí firmó su primer disco Manolo Kabezabolo y se dejaron ver bandas como Los Suaves o Mägo de Oz. Muy cerca, en la calle Maestro Marquina 11, resiste el Posturas. Abierto desde finales de los 80, es el único que abre todos los días de la semana, manteniéndose fiel a los sonidos punk, ska y rock que lo convirtieron en un referente. El trío de supervivientes lo completa El Desastre, que también inició su andadura en 1985 y sigue siendo un testigo directo de cómo ha evolucionado la noche zaragozana desde que el Ayuntamiento declaró la zona como saturada a mediados de los 90.
Recordar El Rollo es también hablar de locales que ya no están pero que definieron la identidad de la ciudad. Desde el Galán Peineto, pionero en poner copas con música disco en 1986, hasta el Devizio, donde un joven Kase.O empezó a dar sus primeros pasos en el rap. Había sitios para todos: el ambiente de tertulia de El Celeste, la New Wave del Escaparate, o la absenta del Brujas y El 17. Incluso rituales curiosos como el del Plácido, una porronería con cubas de vino donde uno mismo se servía. Aunque hoy la ruta sea mucho más corta, visitar los locales que aún resisten es una forma de conectar con esa Zaragoza que, a pesar de las redadas y los cambios de modas, se negaba a irse a dormir temprano.
Fecha de publicación
5 de mayo de 2026
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