
Zamora se hace llamar 'La Bien Cercada' por sus tres recintos amurallados, y el apodo le queda corto: es una de las grandes desconocidas del país y concentra la mayor cantidad de arte románico de la península, con 28 edificios, el mayor número de Europa. Para quien quiera verla sin seguir el guion de siempre, hay una ruta que se puede armar juntando rincones, leyendas y piedras que llevan siglos en pie.
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El punto de partida lógico es el Puente de Piedra, que en la Edad Media se conocía como Puente Nuevo. Cruza el Duero con sus arcos apuntados y sus 280 metros de largo, y hoy es peatonal desde que en 2013 se abrió el puente de los Poetas. Por aquí pasó durante siglos la Vía de la Plata, con sus personas, mercancías y rebaños trashumantes. La leyenda más famosa del puente es la de san Atilano, primer obispo de la diócesis: cuentan que al cruzarlo hacia Jerusalén tiró al río su anillo episcopal y que, dos años después, volvió de incógnito y lo recuperó dentro de un pez que recibió como limosna. Las campanas empezaron a repicar solas y los zamoranos lo acogieron con gusto; la antigua hospedería se convirtió en la ermita de san Atilano.
Desde el puente, una calle resume buena parte del encanto: la Calle Balborraz, que une el Duero con la Plaza Mayor y que muchos consideran una de las más bonitas de España. Cerca, en la Plaza de Viriato, la Diputación Provincial ocupa el antiguo Hospital de la Encarnación, y el Parador de Turismo se asienta en el palacio de los Condes de Alba de Aliste. Si se sube al Mirador del Troncoso, encima de las peñas de Santa Marta, se domina el Duero, el Puente de Piedra y los pueblos cercanos. Y para quien busque una historia con picante, la Iglesia de Santa María la Nueva guarda la suya: la tradición dice que sustituyó a la original, quemada por el pueblo zamorano durante el Motín de la Trucha de 1158, aunque excavaciones posteriores descartaron esa versión.
El resto del recorrido se puede completar con los edificios que sobreviven al tiempo. La Catedral, de planta de cruz latina con tres naves y tres ábsides sustituidos por una cabecera gótica en el siglo XVI, es una obra que el historiador José Ángel Rivera de las Heras ha calificado con detalle. El Castillo, de planta romboidal, funcionó hasta la Guerra Carlista. El Palacio y la Puerta de Doña Urraca conservan un triple arco de medio punto del siglo XIII, y las Aceñas de Pinilla, de Cabañales y de Olivares forman uno de los conjuntos más antiguos de España, con constancia desde el siglo X. En el plano románico, San Claudio de Olivares (1157) es la iglesia más antigua del románico zamorano, y en Santiago de los Caballeros se dice que Fernando I armó caballero al Cid con Doña Urraca de madrina. A eso se suman San Pedro y San Ildefonso, la Magdalena, San Vicente Mártir y una larga lista de templos que explican por qué Zamora es, en realidad, un museo al aire libre.
Fecha de publicación
31 de julio de 2026
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