
Hay sitios que se hacen un nombre con una sola cosa, y el Restaurante Chillón, en pleno centro de Zamora, es uno de ellos. Su carta se resume casi entera en una tortilla de patatas bañada en salsa de callos, una combinación potente y picante que es la que atrae a media ciudad y la que ha convertido al local en una parada fija para quien anda por el casco. El establecimiento está en la calle Diego de Ordax, 6, y funciona sobre todo como una taberna de tapas, con una propuesta sencilla que no pretende engañar a nadie.
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La tortilla con salsa de callos es, sin duda, la protagonista. A su alrededor orbitan el resto de platos más pedidos: el pincho de tortilla con salsa, las patatas, el caldo de callos, la empanada de bonito, las chichas —picadillo—, las croquetas y el toro, además del café para rematar. La oferta se completa con opciones de calabacín, vino de la casa y cerveza, y el local también hace desayunos y menús, así que da para más que una caña rápida. La terraza es un punto a favor cuando el tiempo acompaña, y hay una selección de vinos que se agradece.
Lo primero que nota quien entra es el precio. El rango es muy accesible, con platos que se mueven entre 1 y 10 euros, lo que lo convierte en un sitio para ir sin pensárselo mucho. La valoración general ronda las 4 estrellas sobre 5, con miles de reseñas acumuladas, aunque las cifras varían según la fuente: unas hablan de un 4,1 con casi diez mil valoraciones y otras de un 4,4 con algo más de dos mil. En cualquier caso, es un local con mucho recorrido y una clientela habitual.
No todo es redondo, y conviene saberlo antes de ir. La oferta de tapas es limitada y no es raro que algún plato falte en ciertos momentos. En horas punta el ambiente puede volverse algo incómodo, y las reseñas más recientes apuntan a problemas de gestión cuando el local se llena: falta de variedad de tortillas o un cierre del servicio de tapas antes de la hora oficial. Aun así, el servicio se describe como amable y eficiente, y eso suele compensar los ratos más apretados.
Por eso, la recomendación que se repite es reservar, sobre todo los fines de semana, porque la popularidad del sitio no deja de crecer y no conviene encontrarse con el cartel de lleno. En cuanto al horario, abre de lunes a sábado de 09:00 a 15:00, así que es un sitio más de mediodía que de tarde-noche. Para el coche hay estacionamientos a unos 88 metros, una distancia corta que facilita dejar el vehículo y acercarse a pie. En resumen, el Chillón es un sitio de barrio con un plato estrella muy definido, precios bajos y un ambiente que, con sus imperfecciones, sigue tirando gracias a esa tortilla con salsa de callos que lo explica todo.