
Hay pueblos que se toman lo de 'ponerse en el mapa' de forma muy literal. La Bóveda de Toro, un municipio zamorano de la comarca de La Guareña, volvió a convertir sus calles en un tablero de juego el pasado 14 de agosto, cuando celebró por cuarto año consecutivo su gran escape room urbano. La edición de este año giraba en torno al misterio de la Piedra Volvita, con una historia ambientada en el año 1116, y reunió a cerca de 200 personas repartidas en 25 grupos.
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La mecánica era sencilla en apariencia pero exigente en la práctica: cada equipo recibió un bloc de notas diseñado a medida, con acertijos, pistas y los elementos del hilo conductor. A partir de ahí, los participantes tuvieron que recorrer durante más de tres horas las calles, plazas y distintos espacios del municipio para resolver 25 enigmas. Los acertijos no se quedaban en la superficie, sino que tiraban del hilo de la historia, la astronomía, la música y el patrimonio, además de otros aspectos ligados directamente a la localidad. Había que observar, investigar, pensar y, sobre todo, trabajar en equipo para superar las pruebas. Uno de los detalles que más dinamismo aportó fue la participación de los propios vecinos de La Bóveda de Toro, que se involucraron y echaron una mano a los grupos en determinados momentos. Al terminar la aventura, todos compartieron comida y bebida como cierre de la jornada.
Para quien no conozca el escenario, La Bóveda de Toro —cuyo nombre antiguo era La Bóveda de la Guareña— es un pueblo de 682 habitantes según el INE 2025, con una superficie de 59,45 kilómetros cuadrados y altitud de 697 metros. Su primera referencia documental es una carta de donación del 3 de junio de 1116, por la que la reina Urraca I de León cedió el municipio y varias aldeas dependientes a la Orden de San Juan de Jerusalén. Pasó a la provincia de Zamora en 1833 y en 1983 a la comunidad autónoma de Castilla y León. A mediados del siglo XIX, la villa llegaba a los 1.170 habitantes.
El patrimonio que se puede ver paseando por allí incluye la iglesia parroquial de San Juan Bautista, levantada entre los siglos XVII y XVIII en tapial de ladrillo y mampostería de arena; en la capilla de La Virgen de las Nieves se conserva una tabla de finales del siglo XV o principios del XVI de influencia flamenca, procedente de la desaparecida ermita de las Nieves, junto a un retablo mayor y sagrario del siglo XVIII, un retablo con la Virgen del Rosario del siglo XVI y un Cristo del siglo XVII de tamaño natural. También hay casas solariegas con escudos heráldicos en calles como Labradores, la travesía del Palacio, la plaza de León Felipe o la avenida de Toro, restos de un recinto amurallado y bodegas subterráneas tradicionales que antes servían de refugio y hoy guardan vino. En cuanto a tradiciones, la patrona, La Virgen de las Nieves, se celebra el 5 de agosto coincidiendo con la fiesta mayor y sus corridas de toros tradicionales. La economía local ha girado durante décadas en torno a la fabricación de chocolates, además de los vinos, los quesos y los viñedos. El municipio está atravesado por las carreteras ZA-610 y ZA-605, a unos 36 o 38 kilómetros de Zamora y a unos 58 de Salamanca, y no cuenta con servicio de tren ni línea regular de autobús desde el cierre del Ferrocarril Ruta de la Plata.
Fecha de publicación
20 de agosto de 2026
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