
El otoño en Zamora tiene banda sonora propia y empieza en la Sierra de la Culebra. La berrea ya está en marcha desde mediados de septiembre y se alarga hasta la primera quincena de octubre, con un periodo de celo que dura entre veinte y veintiséis días y picos de intensidad de tres a siete. Es el momento en que los machos de ciervo emiten ese sonido gutural para atraer hembras y marcar territorio, y en esta sierra, una zona de montaña de la Cordillera Cantábrica, se concentra una de las mayores densidades de ciervo de la Península: entre 1.700 y 1.800 ejemplares en 70.000 hectáreas, con ejemplares que superan los 200 kilos a partir de los tres años. La sierra es también cuna del lobo ibérico y está protegida por la Ley 8/1991 de Espacios Naturales de Castilla y León.
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Para escucharla bien hay que elegir el momento. Las mejores horas son el amanecer y el atardecer, además de toda la noche, con la actividad más intensa alrededor de la 'hora azul', esos treinta o cuarenta y cinco minutos que rodean el crepúsculo. La fase lunar influye: con luna llena parte de la actividad se desplaza a la noche. Lo recomendable es llegar al mirador entre cuarenta y cinco y sesenta minutos antes de la salida del sol y unos noventa minutos antes del ocaso. Para evitar la masificación, la ubicación exacta de los puntos de observación no se publica, pero se sitúan en la parte central de la sierra y en sitios autorizados.
Hay cuatro puntos logísticos para situarse. El camino a la playa de Los Molinos, en Villardeciervos, es asfaltado, tiene poco más de dos kilómetros y es ideal para personas con discapacidad física; se accede dejando el coche en la parte trasera del cementerio, en la zona del punto limpio, o desde la playa de los molinos del pueblo, por detrás del chiringuito. El mirador de Peña Furada, también en Villardeciervos, queda a un kilómetro andando desde la fuente de Valdesilvoso, pegada a la carretera que une el pueblo con Boya, y cuenta con una explanada habilitada para dejar el vehículo. El mirador de Guardalabá, entre Otero de Bodas y Ferreras de Arriba, se alcanza por la carretera ZA-V-2637, con un desvío señalizado a unos cuatro kilómetros y un aparcamiento a 200 metros por un camino de tierra. Y está la carretera que une Cional con Boya, donde hay que aparcar en la entrada de alguno de los caminos laterales, porque está prohibido parar en la carretera o quedarse quieto en ella. Villardeciervos, Cional, Boya, San Pedro de las Herrerías y Codesal quedan accesibles desde la A-52 o la N-525, a una hora y cuarto desde Zamora capital.
Unas normas básicas para no molestar: mantener entre 200 y 300 metros de distancia de los machos, no salirse de los senderos señalizados, no usar flash ni luces blancas directas, no hacer ruido y no entrar en zonas de caza. En caso de emergencia, el 112. Conviene llevar el teléfono cargado y seguir las indicaciones de los agentes medioambientales o los celadores. Si prefieres ir acompañado, Naturaliste ofrece salidas de medio día desde 35 euros y jornada completa desde 60, y Picuco salidas de dos a tres horas entre 20 y 45 euros por adulto. La oficina de turismo de Villardeciervos atiende en el 980 032 700.
Fecha de publicación
28 de septiembre de 2026
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