
Apenas a media hora de Vitoria hay un sitio que parece sacado de otro mapa y que ahora tiene un motivo extra para acercarse. El Valle Salado de Añana, en la villa más antigua de Álava, acaba de entrar en el selecto club de los Lugares Mágicos de España. El reconocimiento se hizo público durante el VI Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos, celebrado del 23 al 25 de octubre en Padrón, donde el director gerente de la Fundación Valle Salado, Pablo de Oraá, y el alcalde de Salinas de Añana, Juan Carlos Medina, recogieron el galardón. La convocatoria de este año fue especialmente reñida: se presentaron 242 candidaturas y solo se admitieron 14, lo que elevó el total de Lugares Mágicos de 18 a 32.
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Lo que uno ve al llegar explica rápido el nombre. El pueblo se asienta sobre una burbuja de sal, un diapiro procedente de un antiguo mar de hace 200 millones de años, y se considera una de las fábricas de sal más antiguas del mundo, con una explotación ininterrumpida de más de 7.500 años. El paisaje lo forman miles de eras, esas plataformas de evaporación construidas con piedra, madera y arcilla, por las que la salmuera corre a través de canales de madera hasta cristalizar. Hoy hay recuperadas y en producción más de 2.000 eras repartidas por unas 120 hectáreas, y la sal de Añana fue durante siglos una de las más apreciadas de Europa, con un peso mayor a partir de la época romana.
El reconocimiento no es el único que acumula. El Valle Salado es Bien Cultural de Interés Nacional, candidato a Patrimonio Mundial de la UNESCO y, desde 2017, Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial de la FAO, el primero de Europa en recibir ese título. En 2015 se llevó además el Gran Premio del Jurado de los Premios Europa Nostra. La Fundación Valle Salado, creada en 2009, es la que gestiona todo el enclave y comercializa cinco tipos de sales naturales: Flor de Sal, Sal de Manantial, Chuzo de Sal, Sal Líquida y Sal Fina.
Para quien se acerque, la visita se hace con recorrido guiado, que es la manera de entender la historia, las estructuras y el proceso de elaboración. Alrededor hay actividades para alargar la jornada: el inicio y el cierre de la Cosecha de Sal, la Fiesta del Entroje, espectáculos de música, teatro y magia, visitas medioambientales, talleres familiares, visitas adaptadas, el taller salinero, la visita a los manantiales y una experiencia de realidad virtual. También dispone de un spa salino, un pediluvio, y de un centro de interpretación. La programación completa de visitas y experiencias complementarias se consulta en la web de la Fundación. Para organizarse, el Centro de Acogida al Visitante está en la calle Real, 42, en Añana, y desde Vitoria sale la línea 13 de autobús. Un detalle curioso para cerrar: la mejor manera de mantener el Valle Salado es produciendo sal, porque la madera de las estructuras se conserva gracias al contacto con el agua salada.
Fecha de publicación
28 de octubre de 2026