
Vitoria-Gasteiz ha vivido unos días de mucha nostalgia tras el fallecimiento de Luis López de Sosoaga el pasado viernes 24 de abril. A sus 78 años, nos deja el hombre que puso nombre y apellidos al postre más icónico de nuestras mesas: el Goxua. Aunque hoy lo encontramos en casi cualquier rincón de la ciudad, su historia oficial comenzó en 1976, cuando Luis, inspirado por la crema catalana que conoció durante su formación en Barcelona, decidió crear esta combinación de nata montada, bizcocho y crema pastelera con ese toque final de caramelo tostado que tanto nos gusta. Su legado no es solo una receta, sino una forma de entender la pastelería artesana que ha pasado de generación en generación.
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Para quienes quieran rendirle homenaje de la mejor forma posible, la parada obligatoria es la Pastelería Luis López de Sosoaga en la calle Diputación, 9. Es el establecimiento más antiguo de Vitoria, fundado en 1868, y donde hoy su hijo Álex mantiene viva la esencia de la quinta generación familiar. Si pasas por allí entre semana de 9:00 a 14:00, o el fin de semana un poco más tarde, puedes llevarte el Goxua original, aunque también merece la pena echar un ojo a sus Alavesicos o a los Suspiros de la Blanca. Tienen otros puntos de venta en la calle Rioja y el obrador en la calle Arkatza, por lo que no hay excusa para no probar la versión que definió el estándar de este dulce en Álava.
Otra parada clave en esta ruta es el Restaurante Zabala, en la calle Mateo Moraza. Este lugar tiene un valor histórico especial porque fue aquí donde se sirvió el Goxua por primera vez hace ya cincuenta años, después de que Sosoaga perfeccionara la receta en su obrador. Es curioso pensar cómo un postre que nació de la experimentación entre un pastelero y un restaurante local se ha convertido en el símbolo gastronómico de la ciudad. El Zabala sigue manteniendo esa filosofía de cocina tradicional que encaja perfectamente con el final dulce que propone el Goxua.
Justo ahora que acabamos de pasar la festividad de San Prudencio, también recordamos otra de las grandes aportaciones de la asociación que Luis presidió durante años: la Tarta de San Prudencio. Creada en 1985, esta tarta de nata trufada y bizcocho emborrachado en cava es el otro gran pilar de nuestra repostería local. Luis López de Sosoaga no solo fue un pastelero, fue un dinamizador de la cultura vitoriana, reconocido con el Celedón de Oro y siempre vinculado a nuestras tradiciones. Recorrer estos locales estos días es, en el fondo, una forma de agradecerle todos esos finales de comida que ha endulzado a los vitorianos durante décadas.
Fecha de publicación
29 de abril de 2026
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