
El fin de semana pasado, el concejo de Pipaón volvió a montar su máquina del tiempo. En las faldas de la Sierra de Toloño, a 843 metros de altitud y en plena Cuadrilla de Montaña Alavesa, se celebró la edición 2026 de las Jornadas de Etnografía Viva, una cita que recupera los oficios y las costumbres del siglo XX alaves. La jornada se repartió entre el viernes 28 y el sábado 29 de agosto, y el hilo conductor fue el mismo de siempre: ver en directo cómo se trabajaba antes en el campo y en el monte.
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El viernes empezó a las 19:30 con un espacio de conversación sobre la fragua en los pueblos alaveses y el encendido del árbol de la plaza, el acto que da por inaugurada la cita. El sábado fue el día grande. A las 10:30 sonó el repique de campanas y salió el paseíllo desde la plaza acompañado por Goizalde Gaiteroak; a las 11:00 se recreó la siega del trigo; y a las 11:30 hubo visita a la carbonera, con la inauguración de la pérgola que protegerá el lugar, dedicado a la memoria de los trabajos tradicionales del monte. A partir de las 12:00, en carpas abiertas al público, se pudieron ver demostraciones prácticas del proceso de la trilla, el vareo de la lana y el tronzado de la leña. Hacia las 13:00 llegó el acto de agradecimiento al Ayuntamiento de Lagrán por la cesión del fuelle de la fragua y el reconocimiento a quienes contribuyeron a formar el Grupo de Danzas Usatxi hace 45 años, con la actuación del propio grupo y Goizalde Gaiteroak cerrando la mañana. A las 15:00 se sirvió una comida popular y la jornada terminó con una sesión musical de DJ Kaktuz.
Lo más reconocible, sin embargo, estuvo repartido por todo el pueblo durante el fin de semana: los vecinos, vestidos con trajes de época, recreando oficios desaparecidos como la colada en el lavadero, la elaboración de pan y embutidos, la fabricación de zapatillas de cáñamo o el vareo de la lana del colchón. Fue la forma de enlazar el trabajo antiguo del campo y del monte con el presente de la localidad. Detrás está la XXVII edición de las Jornadas de Etnografía Viva, organizadas por la Asociación Cultural Usatxi en colaboración con la Junta Administrativa. El grupo de danzas lo puso en marcha en 1981 la etnógrafa Pilar Alonso Ibáñez, conocida como «La Alondra Alegre de Pipaón», que fue también la primera responsable de la asociación y se dedicó a recopilar ritos y costumbres locales.
Para quien se haya quedado con ganas de más, en Pipaón está el Museo Etnográfico «Usatxi», en la plaza del pueblo, inaugurado en 1994. Todo lo que hay dentro lo han donado los propios vecinos: aperos de labranza, herramientas de oficios, una vivienda con cocina de fuego bajo, utensilios para hacer pan, una despensa con viandas de la matanza, maquinaria para chorizos y embutidos, trajes típicos y trajes de danzas, el Arca de la Misericordia de 1555, y los objetos de la escuela: la pizarra, el mapa, la enciclopedia, las medidas y el globo terráqueo. Las visitas son gratuitas, pero hay que pedir cita previa en el 608 39 55 16, un número que atiende todos los días de la semana.
Fecha de publicación
31 de agosto de 2026
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