
Las fiestas de La Blanca no se ven solo en las calles, también en los cristales. Desde el viernes 24 de julio y hasta el 9 de agosto, Vitoria tiene en marcha Escaparates y Rincones de La Blanca 2026, una ruta que reúne a 87 establecimientos vitorianos —comercios, locales de hostelería y servicios asociados a Gasteiz On— que han convertido sus vitrinas en pequeños escenarios festivos. La idea es sencilla: cada participante decora su escaparate o reserva un rincón del establecimiento con elementos que cualquiera que haya vivido estas fiestas reconoce al instante: blusas y neskas, Celedón, los Faroles, tejidos y pañuelos, fotografías, y ese trío del 4 de agosto —el pañuelo, el puro y el cava— que resume la esencia del día grande.
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Lo interesante es que la ruta no se queda encerrada en el centro. Se extiende por toda la ciudad, desde el Casco Medieval hasta los barrios, pasando por Adurza-San Cristóbal, Coronación, Desamparados - El Anglo - Arana, El Pilar, Ensanche, Lakua-Arriaga, Salburua, San Martín, Lovaina, Txagorritxu, Zabalgana y Zaramaga. Es decir, que da para una vuelta larga o para ir descubriendo escaparates por trozos, según el barrio en el que te muevas. Para no andar a ciegas, cada establecimiento participante luce un cartel identificativo con un código QR desde el que se puede descargar la ruta completa, así que basta con acercarse a cualquiera de los cristales para saber por dónde seguir.
Detrás está Gasteiz On, que organiza la iniciativa con la colaboración de los departamentos municipales de Promoción Económica, Empleo, Comercio y Turismo y del Fomento del Empleo, Comercio y Turismo de la Diputación Foral de Álava. No es una novedad: en 2022 la ruta ya contaba con 80 establecimientos, y este año llega a 87, lo que da una idea de cómo ha ido creciendo. La propuesta se presenta como una mezcla de cultura y comercio, con la intención de alargar el espíritu festivo más allá de los actos oficiales y reivindicar el papel del comercio local como parte viva de las fiestas y de la ciudad.
Para quien busque un plan tranquilo dentro del jaleo de las fiestas, es una excusa cómoda: se puede hacer a pie, sin horarios fijos y sin gastar nada, y sirve para fijarse en rincones del barrio que uno suele pasar por alto. Al final, lo que se ve en los escaparates es una versión en miniatura de lo que ocurre en las calles: el mismo repertorio de símbolos que lleva décadas marcando La Blanca, pero trasladado al cristal de la tienda de la esquina. Queda tiempo hasta el 9 de agosto, así que se puede ir haciendo con calma, barrio a barrio, y dejar que sea el propio recorrido el que marque el ritmo.
Fecha de publicación
31 de julio de 2026
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