
El ciclo de cine medioambiental Txoriastea cerró a finales de septiembre su decimotercera edición, tres días seguidos de proyecciones y coloquios en los Cines Florida, en la calle San Prudencio Kalea 22-24. Lo organizó el Centro de Estudios Ambientales del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz con motivo del Día Mundial de las Aves Migratorias, que este año se conmemora el 10 de octubre, y mantuvo el formato que lo ha hecho reconocible: una película por noche, siempre a las 19:30 y con una entrada de 3 euros.
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La muestra abrió el lunes 28 con Centinelas del viento, el documental de Juan Luis Santos que sigue al halcón de Eleonor en su migración de 8.400 kilómetros desde Madagascar hasta Alegranza, en Canarias, donde se reproduce. El coloquio posterior corrió a cargo de Iñigo Zuberogoitia, cofundador de Estudios Medioambientales Icarus S.L. e investigador en dinámicas de población, ecología y comportamiento de aves rapaces y mesocarnívoros, que puso el foco en el esfuerzo físico y los riesgos que encadena un viaje así.
El martes 29 llegó Lo que arde, de Oliver Laxe, una película que narra el regreso a su aldea de un hombre que cumple condena por haber provocado un incendio forestal. El debate lo dirigió Carlos Abad, ingeniero de montes y autor del blog Conectando Bosques, que llevó la conversación hacia la gestión forestal y las consecuencias reales de los incendios en el territorio. Fue, quizás, la sesión más ligada a la realidad del monte cercano, con un enfoque menos contemplativo y más centrado en la responsabilidad.
El miércoles 30, el ciclo se despidió con Vidas secas, basada en la novela de Graciliano Ramos, que retrata a una familia del Sertão, la región semidesértica del este de Brasil, sufriendo la sequía de la década de 1960. El coloquio lo moderó Rosabel Argote, periodista especializada en derechos humanos, migraciones, desplazamientos forzados por causas ambientales y asilo, que amplió el debate hacia el drama social y humano que provoca la falta de agua.
Borja Rodríguez, concejal de Medio Ambiente de Vitoria-Gasteiz, resumió el hilo común de las tres sesiones señalando que las películas abordaban las relaciones entre el ser humano y su entorno, así como los principales desafíos ambientales y sociales de nuestro tiempo. En conjunto, el programa fue del todo coherente: del halcón que cruza continentes al hombre que quema el monte y a la familia que huye de una tierra seca. Tres miradas distintas sobre cómo el medio ambiente condiciona la vida, ya sea la de un ave, la de un condenado o la de una familia entera.
Aunque Txoriastea ya ha bajado el telón este año, el ciclo se ha convertido en una cita fija del calendario cultural vitoriano, y su formato —cine más debate especializado— es precisamente lo que lo diferencia de una simple tanda de proyecciones. Queda pendiente ver cómo evoluciona en próximas ediciones, pero trece años dan para mucho: desde los primeros pasos hasta una muestra que ya tiene su público y su espacio habitual en los Cines Florida.
Fecha de publicación
5 de octubre de 2026