
Si buscas un plan tranquilo y al aire libre sin salir apenas de Vila-real, El Termet es la respuesta obvia. Es el gran pulmón verde del término municipal, situado al norte, donde el río Mijares dibuja un meandro y deja un entorno que se ha convertido en uno de los parajes naturales más reconocibles de la provincia. No es un sitio cualquiera: forma parte del Paisaje Protegido de la Desembocadura del Río Mijares, declarado por decreto en 2005, y acumula varias figuras de protección, entre ellas la de Zona de Especial Protección para las Aves, así que lo que ves tiene nombre y ley detrás.
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La parte más caminable es la Senda del Botánico Calduch, un paseo lineal y señalizado que va por la margen sur del río, desde el molino de la Ermita hasta el puente medieval de Santa Quiteria. Es una ruta muy fácil, apta para familias, ciclistas y paseantes, y se puede hacer incluso con carrito de bebé o con bicicletas de paseo. Sobre la distancia hay varias versiones —unas hablan de unos 6,3 kilómetros ida y vuelta con apenas 52 metros de desnivel, otras de unos 5 kilómetros prácticamente llanos y con bastante sombra—, pero lo cierto es que en cualquier caso se completa en una hora y media o dos, sin grandes esfuerzos. El camino sigue en parte el cauce de la antigua acequia Mayor de Vila-real, que estuvo en uso más de seiscientos años antes de quedar en desuso a finales del siglo XIX.
El nombre del sendero rinde homenaje a Manuel Calduch Almela, botánico y farmacéutico vila-realense que empezó aquí su famoso herbario, considerado por la Unesco como uno de los mejores del mundo con más de 6.000 muestras de plantas de toda la Comunitat Valenciana. A su familia se le debe también la fórmula del bálsamo labial Suavina. A lo largo del recorrido, el sendero se vuelve ancho y está bien mantenido, con tramos de bosque denso que forman auténticos túneles de vegetación y sombra, y alguna que otra roca grande que obliga a agacharse. Entre los chopos, olmos y sauces que bordean el agua se dejan ver mirlos, petirrojos y verdecillos, y con suerte, alguna garza real o un martín pescador. Un apunte práctico: no hay fuentes de agua potable en el sendero, así que conviene llevarla desde casa.
La parada cultural del conjunto es la Ermita de la Mare de Déu de Gràcia, patrona de Vila-real, levantada en una 'coveta' y de estilo barroco, con una construcción que se inició hacia 1682 y se terminó en 1726. En su interior se conserva una importante muestra de taulelleria medieval, renacentista y barroca, y hay un Museo Etnológico con secciones dedicadas a la cerámica y a las actividades artesanales. Para completar la jornada en familia, el entorno cuenta con zonas de pícnic, columpios, un restaurante y el Centro de Educación Ambiental el Termet. Si te interesa el mundo de las aves, existe una guía específica sobre las especies observables en el humedal, elaborada por SEO/BirdLife y el Consorci riu Millars.
Fecha de publicación
15 de septiembre de 2026
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