
El río Mijares estrena este agosto algo que nunca había tenido: socorristas y boyas. El Ayuntamiento de Vila-real pone en marcha un programa piloto de socorrismo en un tramo del río Millars, en el entorno del Centro de Congresos El Molí, dentro del paraje del Termet, y funciona solo los fines de semana y días festivos, de 11:00 a 20:00. Durante esa franja, una zona concreta queda delimitada con boyas y señalización para identificar el espacio vigilado; fuera de ese horario y del perímetro marcado, el uso de la zona es responsabilidad de cada persona.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Villareal y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El operativo viene con refuerzo. La Policía Local mantiene presencia fija en el paraje del Termet los fines de semana y la Guardería Rural del Consorcio del Millars sigue con sus rondas habituales. La puesta en marcha coincide con el final de los trabajos de retirada de cañas del proyecto Desencanyar, que ha mejorado la accesibilidad y recuperado parte del entorno fluvial próximo al Centro de Congresos El Molí y a la piscina municipal. Según datos municipales, en los momentos de mayor afluencia pueden concentrarse entre 200 y 300 personas a la vez.
El alcalde, José Benlloch, anunció el proyecto el 22 de julio, una vez concluidos esos trabajos de restauración ambiental y retirada de cañas en la zona del Molí. El objetivo a medio plazo es evaluar cómo se comporta la gente y qué eficacia tiene el dispositivo: si la respuesta ciudadana es positiva y no hay incidencias importantes, el Ayuntamiento estudiará declarar oficialmente este tramo como zona de baño, lo que permitiría consolidar su uso recreativo, favorecer su promoción e impulsar controles periódicos de la calidad del agua. Mientras tanto, se instalan paneles informativos con las actividades permitidas y prohibidas y recomendaciones de seguridad.
El paraje del Termet, dentro del paraje natural de la Mare de Déu de Gràcia, es uno de los espacios más queridos de la Plana castellonense. Alberga la ermita de la Mare de Déu de Gràcia, la Coveta y el puente de Santa Quitèria sobre el río Mijares, y forma parte del Paisaje Protegido de la Desembocadura del Mijars, con más de 180.000 metros cuadrados de superficie natural. Es un entorno con mucha historia y mucho recorrido para quien disfruta del campo.
La otra cara del río, sin embargo, sigue siendo peligrosa. El Consorcio del Paisaje Protegido de la Desembocadura del Río Millars —integrado por los ayuntamientos de Burriana, Vila-real y Almassora, la Diputación de Castellón, la Generalitat Valenciana y la Confederación Hidrográfica del Júcar— ha reforzado su campaña sobre el peligro de corrientes internas, remolinos y puntos de succión. Se ha instalado nueva señalización informativa y preventiva en lugares con infraestructuras hidráulicas de riesgo: el azud de Vila-real (el Azud o els Matxos), el Molí del Terradet, el azud comunitario, Les Reballadores y la Casa de les Reixes, donde se recuerda la prohibición del baño y de realizar saltos. Las conductas negligentes pueden constituir infracciones graves en materia de protección civil, con sanciones económicas de entre 6.001 y 150.000 euros. Como recordatorio amargo, en agosto de 2016 un joven de 19 años falleció tras quedar atrapado por las compuertas del azud de Vila-real. Así que, este agosto, lo sensato es quedarse dentro de las boyas.
Fecha de publicación
1 de agosto de 2026