
El río Mijares tiene este agosto un estreno que no se le había visto nunca: socorristas y boyas en el agua. La playa fluvial del Termet de Vila-real, en el paraje de la Mare de Déu de Gràcia, incorpora por primera vez en su historia un servicio de vigilancia durante los fines de semana del mes, una novedad que cambia bastante las condiciones de quien se acerca a refrescarse al río.
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El servicio funciona los sábados 1, 8, 15 y 22, y los domingos 2, 9, 16 y 23 de agosto, además de los días festivos, en horario de 11:00 a 20:00. Lo que se ha hecho es delimitar una zona concreta del río con boyas y señalización, de modo que queda claro cuál es el espacio vigilado. Fuera de ese horario y de ese perímetro, el uso de la zona vuelve a ser responsabilidad individual. El operativo arranca una vez terminados los trabajos de retirada de cañas del proyecto Desencanyar, y en los momentos de mayor afluencia pueden concentrarse entre 200 y 300 personas a la vez. La Policía Local mantiene presencia fija y la Guardería Rural del Consorcio del Millars sigue con sus rondas.
La otra cara de la moneda es la que el Consorcio Gestor del Paisaje Protegido ha reforzado en paralelo. Ha colocado nueva señalización en el azud de Vila-real, Els Matxos, en el Molí del Terradet, en el azud comunitario, en Les Reballadores y en la Casa de les Reixes, prohibiendo el baño y los saltos. Las conductas negligentes pueden costar multas de entre 6.001 y 150.000 euros. El recordatorio no es menor: en agosto de 2016 un joven de 19 años murió atrapado por las compuertas del azud de Vila-real, y bañarse en los tres azudes —Vila-real, Santa Quiteria y Burriana— es muy peligroso por las corrientes internas, los remolinos y los puntos de succión. Al ser el Mijares un bien de dominio público, el baño no puede prohibirse de forma general, así que la estrategia es delimitar dónde es seguro y advertir dónde no.
El entorno tiene su propio encanto. El Termet de la Mare de Déu de Gràcia supera los 180.000 metros cuadrados y reúne la ermita de la patrona, el puente de Santa Quiteria y el Molí del Terraet, el molino más antiguo de la plana, de origen árabe, que hoy está en ruinas y es una pieza del proyecto «Vila-real conexión Millars siglo XXI», que protege más de 126.000 metros cuadrados de espacio verde. Alrededor de la ermita, centenaria desde 1924, hay una plantación de cerca de 3.000 árboles, y la ciudad ha plantado más de 700 en la última década. La «playa» de agua dulce del meandro del Termet se estrenó en 2014, tras el desbroce de caña invasora y la reintroducción de especies de ribera en octubre, y en 2020 el Consorcio reparó los caminos de acceso tras los temporales. Con los socorristas, el paraje suma una capa más de seguridad para quien busca pasar la tarde en el agua sin moverse de la provincia.
Fecha de publicación
4 de agosto de 2026