
El Delta del Llobregat es uno de los humedales más importantes de Cataluña y un espacio natural protegido que queda a un paso del centro de Barcelona, junto a Viladecans. Es un territorio de agua, arena y vegetación que funciona como parada clave en la ruta migratoria del Mediterráneo entre Europa y África, donde las aves descansan, mudan, se alimentan, anidan e invernan. Por aquí pasan más de 360 especies; este año se ha citado la Fredeluga d'esperons y se han visto morells de collar y hasta un par de ballenas frente a la playa de Ca l'Arana.
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El delta se formó durante milenios con los sedimentos del río Llobregat y hoy conviven en él marismas salobres, dunas móviles y zonas agrícolas. La gestión corre a cargo del Consorci per a la Protecció i la Gestió dels Espais Naturals del Delta del Llobregat, con sede en El Prat, que organiza visitas guiadas para grupos y mantiene los espacios abiertos al público. La entrada individual es gratuita, así que lo más fácil es elegir un itinerario y acercarse.
Para empezar, los Espais Naturals del Riu, en El Prat, ocupan 145 hectáreas con juncales, playas y estanques litorales como Cal Tet y Ca l'Arana. Hay tres rutas lineales muy sencillas, y la de 4,6 kilómetros es la más completa: pasa por el canal de la Bunyola, el mirador de la Bunyola, el antiguo cuartel del Cuerpo de Carabineros Reales de 1829 y el Semáforo del siglo XIX. En la torre de Cal Malet hay un pequeño observatorio con bancos, y desde el mirador del Sabogal se ven las aves acuáticas del estanque de Cal Tet. Hasta el 31 de octubre abren de 9:00 a 19:00, y cierran los lunes no festivos.
El Remolar - Filipines, con 188 hectáreas cerca de la desembocadura y del aeropuerto, es uno de los espacios más importantes del delta. Por sus marismas se ven bernats pescaires, cuervos marinos, patos, fredelugues y martinets, y en el observatorio del aguacero aparecen garzas, chorlitos y hasta flamencos. Hay una ruta circular de 1,6 kilómetros y un itinerario de avistamiento de 5,78. En fin de semana y festivos conviene aparcar en el parking exterior, a tres kilómetros, y no se admiten perros. En otoño el horario es de 9:00 a 19:00.
Si buscas algo más tranquilo y familiar, L'Estany de la Murtra, en Gavà y Viladecans, es el más pequeño de la red, con unas 22 hectáreas y un itinerario de 1,2 kilómetros. Es punto de parada de aves migratorias y de nidificación del ánec collverd, la fotja, el morell cap-roig y el cabusset. Tiene tres zonas con pantallas para observar sin espantar a los pájaros, una pinada de pino piñer y restos de las antiguas marismas ahora cultivadas. Y para los domingos, Les Basses de Can Dimoni, en Sant Boí, abren de 10:00 a 14:00 con un circuito circular de 7,40 kilómetros, dificultad familiar, zona de pícnic y caseta de información.
La Pineda de Can Camins, en cambio, solo se visita guiada: el Ayuntamiento del Prat organiza salidas gratuitas el primer domingo de cada mes, con plaza limitada a los primeros 25 que lleguen al centro de información Porta del Delta. Son 1.800 metros por un pinar sobre dunas donde crecen orquídeas y hongos poco comunes.
Para llegar, lo más cómodo es en tren R2 Sud hasta El Prat, muy cerca del aeropuerto, o en bicicleta por el carril bici que bordea el río. Los espacios tienen mesas de pícnic y aseos, así que el plan funciona igual de bien para una mañana con niños que para una tarde de fotografía.
Fecha de publicación
3 de octubre de 2026