
Hay una forma de mirar Vigo que no se encuentra en ninguna guía turística: superponer el pasado sobre el presente. Vigo Desaparece es el proyecto con el que Hugo Izarra, periodista y escritor vigués nacido en 1980 y licenciado en Periodismo, recupera la memoria de los comercios y lugares que una vez dieron forma a la ciudad. Lo que empezó en abril de 2025 como una cuenta de Instagram se ha convertido en una manera de redescubrir Vigo desde una perspectiva histórica, con las ilustraciones como hilo conductor.
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El origen del proyecto es tan personal como el resultado. Izarra, que creció en el barrio obrero de Coia en los años 80 y 90, dedicó 21 años, un mes y seis días a cuidar de su padre, Felipe, quien sufrió un ictus el 3 de agosto de 2002 que le dejó inútil la parte izquierda del cuerpo y parcialmente ciego; Felipe falleció el 7 de septiembre de 2023. Antes de Vigo Desaparece, Izarra y el fotógrafo Miguel Núñez trabajaron durante cerca de un año en Vigo Fantasma, un archivo fotográfico con imágenes que datan desde 2001. Tras separarse en 2025, Izarra siguió adelante con su propia propuesta.
La parte visual es lo primero que se nota. Las ilustraciones adoptan una estética soviética o constructivista, el movimiento artístico de la Rusia posterior a la Revolución de 1917, y trabajan con una paleta reducida de tres colores: rojo, negro y beige. El rojo no es casual: remite a la bandera viguesa, roja y blanca, y al color de los movimientos obreros, un guiño al carácter combativo e industrial de la ciudad de los años 80 y 90. Para que las adaptaciones sean fieles, Izarra acude a archivos históricos como el de Pacheco.
El catálogo de lugares rescatados es largo y toca casi todos los rincones. Están Las Tres BBB (Bueno, Bonito y Barato), en la Rúa Policarpo Sanz, también conocida como 'La Casa de los Novios' por su especialización en trajes de boda y una de las primeras tiendas en vender vaqueros Lee, Wrangler y Cimarrón; la discoteca Código de Barras; la churrería de plaza de Compostela; el Balaídos de los años 70; la Librería Galdós, cuyos nietos de los dueños se pusieron en contacto con él; Papo's, en la calle Venezuela, una de las primeras bocaterías de la ciudad, diminuta y sin mesas ni sillas; Óptica Lunic; Pastelería Montserrat; Café Viajero y Corner Hut; la pequeña cantina zapatista 'Viva Zapata', regentada por Morris y Enma Pino durante trece años en la calle Martín Códax; La Panificadora, que Izarra llama 'nuestra catedral brutalista' por su silueta frente al mar y la pasarela que conduce a los silos, y que sueña convertido en un Museo de la Memoria de la ciudad; la cafetería de Coia Santa Mónica, donde fue muy feliz y que hoy es una tienda de cortinas y persianas; el Cine Plata, en la parte alta de Urzáiz dentro de una galería comercial, inaugurado en 1963 con más de 500 butacas y considerado entonces el cine más moderno de Vigo; la Cafetería Cosmos, en Marqués de Valladares, la primera de Vigo en tener un televisor; el Restaurante Jonathan; la Discoteca Paladium; el Restaurante Flunch, con más de 25 años de actividad; el Multicines Centro; Nova Olimpia; el cine Fraga; las naves abandonadas de Beiramar; el Círculo Mercantil; las dársenas de la Estación de Autobuses de la Avenida de Madrid; y Tejidos Casal, La Chata y la tienda de caramelos Nubur.
Detrás hay también una lectura política: el proyecto denuncia cómo la ciudad pierde su esencia obrera, industrial y comercial frente a un modelo de turismo y rentabilidad inmediata, advirtiendo que se borran capas de la identidad local. En los comentarios, los vigueses dejan su impronta recordando a los antiguos dueños y las anécdotas de esos negocios. Junto al diseñador Diego Durón, amigo de Izarra, fundó Kulturismo, un proyecto cultural y creativo multidisciplinar a través del cual se pueden comprar las ilustraciones de Izarra y de otros artistas. Izarra también dirigió durante tres años su propia revista cultural, 'Standdart'. Como guiño para los aficionados, en una cuenta paralela llamada 'Cromos Locos' recibe al visitante dos cromos históricos del Celta: Mostovoi y Karpin. Entre los testigos que recuerdan los locales desaparecidos figuran la historiadora Antía Albés, Suso Castro, Adrián Rodríguez y David Amoedo.
Fecha de publicación
21 de agosto de 2026
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