
Hay restaurantes que se explican solos con mirarles la carta, y Rías Baixas 1 es uno de ellos. Está en la Rúa da República Arxentina, 2, en Vigo, y su especialidad es tan clara como su nombre: mariscos de la ría, cocina gallega y un guiño a la cocina mediterránea y española. El local tiene un aire rústico y aireado, con terraza y asientos al aire libre, y un acuario de peces que le da ese toque de marisquería de toda la vida. Cabe espacio para unos 90 comensales repartidos en 35 mesas, así que no es un sitio pequeño.
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La carta es un recorrido por el producto gallego. El pulpo a la gallega, los calamares fritos con limón, las gambas a la plancha, los mejillones, las vieiras, las ostras, las navajas, las almejas, los chipirones, los langostinos, los percebes, los centollos y las nécoras son los protagonistas, junto a pescados como la merluza, el rape y el lenguado, que se pueden pedir a la parrilla, al horno o en cazuela. También hay arroces, paella, carne asada y platos más tradicionales como el cocido gallego o el lacón con grelos. De postre, la tarta de Santiago con su Indicación Geográfica Protegida, la tarta de queso fría, la tarta de la abuela casera, las filloas de nata y el pastel de frutas. Las valoraciones acompañan: 4,5 estrellas en Google sobre más de 3.100 reseñas y un 4,0 en Tripadvisor.
El precio por persona suele moverse entre los 20 y los 40 euros, aunque las opiniones recientes lo llevan hacia los dos extremos: unos hablan de 20-30 euros y otros de 40-50. Un ejemplo concreto es una cena de pulpo, mejillones, almejas a la marinera, zamburiña, vino de la casa albariño, tarta de queso fría y filloas de nata que salió por 96 euros. El personal recomienda reservar con antelación porque el restaurante se llena rápido, sobre todo en las horas punta, y para grupos de seis o más piden llamar con al menos 24 horas. El aparcamiento cerca es difícil de encontrar, un dato que conviene tener en cuenta antes de ir.
En cuanto a las opiniones más recientes, hay contraste. A mediados de agosto, una clienta elogió la comida espectacular y la relación calidad-precio, mientras que otra criticó que no reservan mesa después de las 14:00 y que los mejillones no estaban a la altura. En 2025, las reseñas fueron más constantes en lo positivo: berberechos, pulpo, almejas y tarta de la abuela muy valorados, aunque algún arroz de marisco salió demasiado salado. El servicio, en general, se describe como rápido y atento, con menciones concretas a camareras que repiten nombre por nombre.
Un apunte importante para quien tenga el sitio apuntado: el restaurante figura como cerrado temporalmente, así que antes de desplazarte conviene confirmar si ha vuelto a abrir. Si lo hace, es un sitio para ir con calma, pedir marisco y dejar tiempo para el postre. Aceptan tarjeta, admiten sillas de ruedas y hay wifi, detalles que suman comodidad en una comida larga.