
Vigo tiene un cementerio que se puede leer como quien hojea un libro de historia, y desde el 19 de septiembre vuelve a estar abierto al público. La necrópolis de Pereiró, el camposanto municipal más importante de la ciudad, reabre sus puertas como museo al aire libre dentro de un programa que se extiende durante 21 días consecutivos, con tres turnos diarios y entrada completamente gratuita. En total se han habilitado 1.755 plazas repartidas en 73 rutas guiadas, una iniciativa que el alcalde anunció tras aprobarse una nueva licitación con un presupuesto de 31.000 euros.
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El recinto no es un cementerio cualquiera. Lo inauguró el arquitecto Jenaro de la Fuente en 1898 y hoy está protegido como Bien Cultural tanto por la Xunta como por el Plan General de Ordenación Municipal de Vigo. Recorrerlo es, en realidad, pasear por un archivo tridimensional donde se cruzan la genealogía de la burguesía viguesa, las corrientes artísticas de finales del siglo XIX y principios del XX y el testimonio de personajes ilustres. Entre los panteones hay obras que merecen detenerse: destaca «La Muerte acecha tras la doncella», la escultura de Francisco Asorey situada en la tumba de las hijas del fotógrafo José Gil, y la capilla neogótica de la Virgen de los Dolores, que reúne los restos de José Elduayen, José García Barbón, la escritora Concepción Arenal y 153 soldados de las guerras de Cuba y Filipinas. El recorrido termina en el Jardín de la Memoria Histórica, un espacio donde conviven tumbas de funcionarios nazis con las de víctimas de fusilamientos durante la Guerra Civil.
Para quien tenga el gusanillo arqueológico, Pereiró es solo una pieza del puzzle. Vigo acumula más de 150 yacimientos datados entre el Paleolítico y la Edad Media. Uno de los más conocidos es la Villa Romana de Toralla, en la finca Mirambell del barrio de Oia, junto a la playa de O Vao: es la única villa romana de Galicia excavada íntegramente y visitable, depende del Museo del Mar de Galicia y conserva un edificio principal con termas e hipocausto. Su musealización se abrió en 2007, con recorridos exteriores señalizados y visitas guiadas concertadas. Otro punto clave es Salinae, en la calle Rosalía de Castro, la única salina marina de evaporación solar del Imperio Romano que se conserva musealizada, descubierta en 1998 y abierta desde finales de 2008 con visitas guiadas gratuitas y adaptadas. Y si prefieres verlo todo junto, el Museo Municipal de Vigo «Quiñones de León», en el Parque de Castrelos, guarda en su sección de arqueología piezas que van desde el Paleolítico hasta la Edad Media, con hallazgos del Monte do Castro y de la propia villa de Toralla.
La reapertura de Pereiró encaja con esa Vigo menos evidente, la que se descubre caminando y que esta vez se puede visitar sin pagar entrada y con guía. La cita es, una vez más, en el cementerio municipal más importante de la ciudad, convertido durante tres semanas en museo al aire libre.
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2026