
Vigo se ha convertido este agosto en el fondo del mar, y no es una metáfora: la planta baja del Auditorio Mar de Vigo, en la avenida de Beiramar, acoge la exposición inmersiva 'Jules Verne 200', una superproducción cultural y tecnológica que celebra el bicentenario del nacimiento del escritor francés. La muestra se queda un semestre completo, con sesiones de mañana y tarde, y ocupa una gran sala rectangular dividida en siete ámbitos temáticos que van desde '20.000 leguas de viaje submarino' hasta 'La historia de Jules Verne en Vigo', pasando por la batalla de Rande y la búsqueda del tesoro de la Flota de la Plata. El montaje combina cuatro áreas: un espacio de introducción, una sala inmersiva, una sala metaverso con entornos virtuales interactivos y un área dedicada a la vinculación entre Verne y la ciudad. Cuando termine su estancia aquí, la exposición viajará a París en 2028 para los actos internacionales del bicentenario.
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El hilo que lo une todo es muy local. En 'Veinte mil leguas de viaje submarino', escrita entre 1869 y 1870, el capitán Nemo entra con su nave en la ría de Vigo y pone proa hacia el estrecho de Rande para buscar las riquezas que los galeones españoles de la Flota de la Plata ocultaron en sus bodegas y en el fango tras la batalla de 1702. El propio Verne visitó Vigo en dos ocasiones, en junio de 1878 y en 1889, y en su primera estancia, a bordo de su yate Saint Michel III, coincidió con la fragata francesa Flore, cuyos oficiales lo llevaron a conocer el estrecho de Rande. A ese episodio dedicó el octavo capítulo del segundo libro de la novela, alimentando la leyenda del tesoro.
La batalla de Rande, librada el 23 de octubre de 1702 en el contexto de la Guerra de Sucesión Española, enfrentó a las coaliciones anglo-holandesa e hispano-francesa. La Flota de Indias, con destino a Nueva España, había llegado a la ensenada de San Simón el 25 de septiembre; el gobernador de Galicia, el príncipe de Barbanzón, coordinó las defensas reforzando el castillero de Rande y las plataformas artilleras de Domaio. El 22 de octubre la flota anglo-holandesa se asomó a la ría con 138 navíos y al día siguiente cayó el castillo de Rande, aunque las plataformas de Domaio aguantaron más tiempo. En menos de diez horas la batalla se decidió a favor de los atacantes, que saquearon Redondela y la isla de San Simón antes de abandonar la ría el 6 de noviembre. Oficialmente al alcázar de Segovia llegaron 13,6 millones de pesos, unas 370 toneladas de plata, aunque muchos expertos tachan el tesoro de mito. Verne convirtió a Nemo en el primer cazatesoros de la ría y, desde entonces, se han realizado cientos de inmersiones en busca de esos galeones.
La ciudad tiene además un rastro físico de todo esto. En el Paseo de las Avenidas, junto al puerto deportivo, hay un monumento de bronce del escultor vigués José Molares que representa a Verne sentado sobre los tentáculos de un calamar gigante. En la ensenada de San Simón, pasado el puente de Rande, se puede ver un conjunto escultórico del capitán Nemo y dos de sus tripulantes, y en O Castro el monumento de las anclas y los galeones de Desiderio Pernas rememora la batalla. En Rande abrió el Museo Meirande, que descubre los entresijos de aquel episodio, y en la ciudad funciona la Sociedad Verniana de Vigo, agrupación de periodistas, artistas y escritores que honra la memoria del escritor.
Fecha de publicación
8 de agosto de 2026
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