
En la calle Ecuador, en pleno centro de Vigo, está Detapaencepa, un restaurante que se define como cocina creativa y vinoteca y que aparece en la guía Michelin de Galicia. La propuesta se mueve entre la tradición y la vanguardia, mezclando dulce y salado con un cariño evidente por el producto local, sobre todo el pescado y el marisco de la ría y de las Lonjas de Vigo. Detrás hay un equipo de orígenes diversos liderado por Óscar, con Manu en la cocina y Ángela en sala.
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Lo primero que se nota al entrar es que el local tiene dos caras. La planta baja es la más informal: mesas altas, barra y música, ideal para ir de tapeo. La planta alta, en cambio, está pensada para celebraciones, comidas de negocios o reuniones familiares, con mesas bajas, manteles de tela y un ambiente mucho más tranquilo. Entre una y otra, una escalera de forja y, junto a ella, una bodega seleccionada para cenas con maridaje. Esa dualidad da para elegir según el plan: una copa rápida abajo o una cena larga arriba.
La carta es larga y se divide en tres bloques. Para empezar y compartir hay opciones muy variadas: ostra con caldo de cintronella y cítricos, tosta de anchoa y tomate sobre pan brioche, ensaladilla rusa con ventresca de atún, mejillones y algas en escabeche blanco, croquetones de jamón, huevo frito con trufa negra y parmentier de parmesano, paté casero de gallo de corral, salmón ahumado en casa con aceite de vainilla, langostinos en masa brick con albahaca, steak tartar de solomillo de vaca, salpicón de rape, buey de mar, langostinos y mejillón, pata de pulpo á feira, burrata con tomates confitados y pesto casero, o fajitas de pato confitado, entre otros. Los platos principales tiran más hacia el producto gallego: arroz cremoso de ibéricos, tagliatelle con boletus trufados y yema de huevo, entrecot de ternera gallega fileteado, carrilleras de ibérico estofadas con puré de patata trufado, bacalao confitado con callos y garbanzos, jabalí estofado con fabas y setas, tataki de atún rojo sobre salteado de tomate y puerro, solomillo de vaca con foie y Pedro Ximénez, paletilla de lechazo, corujo a la plancha con risotto de crustáceos o arroz de chocos con alioli servido en paella para dos. Y para rematar, postres como las cañitas fritas rellenas de crema pastelera, la tarta de queso del país con crema de castañas y boletus, la tarta de Santiago con sorbete de limón, el semifrío de queso mascarpone con crujiente de almendra, el coulant de chocolate con helado de vainilla y toffee o el milhojas de chocolate blanco con frutas del bosque.
Un par de notas prácticas antes de ir. El restaurante trabaja con Ternera Gallega, carne amparada por la IGP desde 1996 y procedente de animales jóvenes criados en Galicia con alimentación tradicional, y ofrece carta para celíacos. Abre de lunes a sábado, de 13:15 a 15:45 y de 20:15 a 23:30, y cierra los domingos. El servicio de reservas online no está disponible por problemas técnicos, así que toca reservar por teléfono en el 986 473 757, con un mínimo de 48 horas de antelación e indicando intolerancias, alergias o si llevas trona o carrito de bebé.