
Vigo siempre ha sido una ciudad de extremos. Por un lado, tenemos esa herencia de la Movida, ese espíritu underground y rebelde que nos define. Por otro, vivimos en la era del macrofestival, donde las cifras de asistencia y los patrocinios gigantes parecen ser la única métrica de éxito. En este panorama, donde la música se consume a menudo como un producto de fondo, ha surgido una propuesta que se presenta, sin tapujos, como una auténtica rebelión musical contra la tiranía de los grandes eventos: el ciclo Ciclón Pop.
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Este nuevo ciclo, organizado por la promotora El Bello Verano, no busca competir en tamaño con los gigantes. De hecho, su filosofía es precisamente la contraria. Se instala en la emblemática sala Casa de Arriba, un espacio que garantiza la cercanía y el formato doméstico, limitando su aforo a unas cincuenta personas por concierto. El responsable de la organización, Ibán González, lo explica claramente: la idea es cubrir un vacío en la escena local, apostando por un pop independiente, más clásico y primitivo, que se aleje de las fórmulas que saturan los carteles masivos. Es una curaduría pensada para el melómano que busca una experiencia casi litúrgica, donde la calidad sonora y la conexión con el artista priman sobre el espectáculo de masas.
La programación de esta primera edición de primavera es una declaración de principios en tres actos, pensada para quienes aprecian la honestidad lírica y la identidad propia. El ciclo arranca el próximo 6 de marzo con La Estrella de David, el proyecto personal de David Rodríguez, una figura fundamental del indie español, conocido por su trabajo con bandas como Beef y por producir a artistas como La Bien Querida. Su presencia garantiza una mirada irónica y vulnerable que convierte lo cotidiano en algo especial. Más tarde, el 11 de abril, llega Andrea Buenavista, una crooner de voz grave que transita entre el bolero emocional, la ranchera y el rock de los 70, cantando al despecho con una chulería magnética. El cierre correrá a cargo de Tronco el 15 de mayo, la propuesta de la barcelonesa Conxita Herrero, que ofrece un pop naïf y una honestidad brutal, con canciones que se sienten como fanzines sonoros.
Este formato íntimo contrasta fuertemente con la realidad de los grandes eventos que definen el ocio en Vigo. Mientras promotoras como Esmerarte (dirigida por Kin Martínez, galardonado en los Premios da Cultura Galega 2024) llenan el Monte do Gozo con carteles internacionales para O Son do Camiño, o el Auditorio Mar de Vigo acoge giras comerciales (como Taburete, Jethro Tull o Luz Casal), Ciclón Pop ofrece una alternativa de resistencia. Incluso el festival de cultura urbana O Marisquiño, que celebra su 25º aniversario en agosto de 2025 con un cartel de electrónica y trap (Villano Antillano, DJ Nano) y atrae a más de 150.000 personas a Samil, subraya la escala de la industria dominante. Ciclón Pop, en cambio, se enfoca en la experiencia de nicho, en el valor de la escucha activa y en la proximidad, demostrando que en Vigo todavía hay espacio para la música que se vive sin prisa y sin la necesidad de un aforo faraónico. Si buscas algo más que un gran evento patrocinado, esta pequeña sala en el corazón de la ciudad se postula como el nuevo epicentro de la cultura pop más auténtica del noroeste.
Fecha de publicación
8 de febrero de 2026
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