
Si te asomas a los tejados del casco antiguo de Vélez-Málaga, en la zona de la Villa, verás palomares donde se cría una raza que lleva más de dos siglos ligada a la Axarquía: el palomo buchón veleño, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial. Es una afición que se hereda de padres a hijos y que comparte también Benamocarra y Algarrobo. La denominación 'Buchón Veleño' es reciente, de unos veinte años; antes muchos lo llamaban 'Castellano', no por venir de Castilla, sino como distintivo de buena casta frente a los palomos sin raza.
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La raza se fue armando con ejemplares de la antigua paloma buchona andaluza —la línea que derivó en el buchón colitejo—, el buchón valenciano antiguo, el laudino y el zurito. De hecho, por su aspecto general y la forma de colocar la cola, se le emparenta con el buchón colitejo. En 1991 se creó la Sociedad Columbicultora Veleña, que redactó la primera normativa escrita y trabajó en el reconocimiento de la raza y su estándar. El 31 de julio, la Concejalía de Turismo y la Sociedad presentaron un díptico informativo con los datos y características de la raza, que estará disponible en las oficinas de turismo y se incorporará a la plataforma digital Gecor.
El estándar describe un ave de entre 25 y 28 centímetros y unos 300 a 400 gramos, con cabeza redondeada, pico mediano y fino, buche redondeado y ligeramente caído con una raja en el centro, cuello largo, plumas finas y sedosas, albardilla ancha, cola mediana de doce plumas y patas largas y rojas. Predominan los azules en sus tonalidades —ahumados, negros o cuervos, tostados, blancos o jazmines, prietos, bayos y verdinos— y no se admiten los colores plateados, tobis ni chorreados. El temperamento es fuerte, con gran apego al territorio, meloso con la hembra y bronco ante los cambios.
Lo más distintivo es que el buchón veleño es, ante todo, un palomo de vuelo, de los llamados 'Ladrón'. El celo se desarrolla entre octubre y abril, con sueltas de machos y de hembras: antes, ambos pasan unos seis meses emparejados para coger querencia del palomar. Los machos se sueltan en grupos pequeños y se valora que sean duros, que no sucumban ante la paloma y que arrastren hasta su palomar el mayor número de ejemplares. Las hembras, generalmente de pluma baya, se vuelan de una en una durante una o cuatro semanas, y se busca que sean vistosas para atraer machos y 'cajoneras', es decir, que se introduzcan en el palomar del macho. Ambos se mantienen en vuelo un máximo de seis años, y excepcionalmente hasta diez en el caso de las hembras.
La afición ha pasado por altibajos, con problemas de consanguinidad que se fueron corrigiendo con cruces del valenciano antiguo, el laudino y el zurito hasta fijar el aspecto de la raza. Hoy sigue viva sobre todo en la Villa, cerca de La Fortaleza, desde donde se ven muchos palomares en los tejados, y muchos aficionados sostienen que es en Vélez-Málaga donde se realiza correctamente la suelta, siguiendo las normas de los antiguos reglamentos de vuelo. Es un animal de hembreo, que intenta seducir a otros ejemplares para llevarlos a su cajón, además de exposición y concursos de vuelo.
Fecha de publicación
22 de agosto de 2026
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