
Hay fiestas que nacen de algo tan sencillo como despedirse antes de ponerse a trabajar. La Noche del Vino de Cómpeta viene precisamente de ahí: de las reuniones que hacían los vecinos en las calles antes de la recolección de la uva, la pasa y la elaboración del vino, los productos que le han dado nombre y prestigio al pueblo. En aquellas tardes cada familia ponía sobre la mesa comida, bebida y dulces, y el ambiente se llenaba de música, baile y convivencia. También se acudía a la parroquia para pedirle a la Virgen de la Asunción buenas cosechas y un clima favorable. De esa mezcla de devoción, cultura y hospitalidad salió la fiesta que hoy conocemos.
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En 1973 la celebración se consolidó como el acontecimiento cultural y turístico que es ahora, y desde entonces se dedica a recrear la vida y las costumbres de antaño: la elaboración tradicional del vino, la gastronomía típica y el folklore popular, tal y como lo vivieron los antepasados. A lo largo de la jornada las calles se llenan de expresiones artísticas muy nuestras —fandangos, verdiales, flamenco, poesía y literatura—, y el resultado es una experiencia auténtica que permite viajar al pasado y conocer las raíces del pueblo. Uno de los momentos más esperados es el almuerzo popular, con migas de harina acompañadas de ensalada arriera, uvas y el vino de Cómpeta, cuya degustación se mantiene durante todo el día y la noche.
Como antesala, del 1 al 15 se desarrolla el Preludio de la Noche del Vino, con una amplia programación de actividades diurnas y nocturnas: exposiciones, muestras culturales y espacios dedicados a las tradiciones locales para sumergirse por completo en la historia, las costumbres y la identidad de Cómpeta. Es una celebración que invita a disfrutar, a compartir y a descubrir un pueblo orgulloso de su pasado y abierto al visitante.
La edición de este año ha dejado además un rastro literario. El XII Certamen de Poesía ha premiado el poema Encarñi Escalona, de Luisa Ruiz López, que resume bien el sentimiento que rodea a la fiesta. Sus versos hablan del campo de la Axarquía, de la viña olvidada, del trabajo y el sudor de los campesinos viejos y de esa herencia que hoy se defiende. 'Decir Cómpeta es decir vino', escribe la autora, y es una frase que resume todo lo que la Noche del Vino intenta mantener vivo.
Para quien no haya podido acercarse, queda el recuerdo de una fiesta que lleva más de medio siglo celebrando lo mismo: el vino, la tierra y la comunidad. Y para quien se haya quedado con ganas, el Preludio y las actividades que lo rodean dan margen para ir descubriendo el pueblo con calma antes de que llegue la gran noche. Cómpeta, en plena Axarquía, sigue demostrando que su vínculo con la vid es mucho más que una tradición: es parte de su identidad diaria.
Fecha de publicación
17 de agosto de 2026