La Iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid es un templo católico con una rica historia que se remonta al siglo XI. Fue la antigua casa madre en Valladolid de la Compañía de Jesús, construida en 1580 en línea con la escuela clasicista del renacimiento vallisoletano. Es de una sola nave con capillas entre los contrafuertes y destaca por su retablo mayor de finales del siglo XVI y obras de Gregorio Fernández. El edificio actual data de finales del siglo XVI y fue construido por los jesuitas. Tras su expulsión en 1767, se convirtió en la iglesia parroquial de San Miguel, San Julián y Santa Basilisa en 1775. La fachada principal presenta una portada renacentista con elementos platerescos. Actualmente, además de su función religiosa, se utiliza para audiciones y representaciones teatrales y conserva una valiosa colección de arte.