
Hay planes que funcionan mejor por el contraste, y el VEM Festival 2026 es uno de ellos. La propuesta consiste en convertir el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español, en pleno centro de Valladolid, en una pista de baile de música electrónica durante catorce horas seguidas. La cita ya pasó: fue el sábado 20 de junio, y se extendió desde las doce del mediodía hasta las dos de la madrugada, repartiendo la programación entre el Patio de los Reyes y el Patio de los Novicios, dos espacios renacentistas del antiguo monasterio cisterciense de Nuestra Señora del Prado, que Juan de Nates diseñó en el siglo XVI.
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La organización corrió a cargo de la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid junto al colectivo local Resident3s, y el cartel mezcló nombres internacionales con talento nacional. Los cabezas de cartel fueron Curses, el proyecto de Luca Venezia, neoyorquino afincado en Berlín y conocido por su estilo dark disco con tintes post-punk; Rebolledo, productor mexicano vinculado al sello Kompakt; y David Kano, pionero del electroclash en España y fundador de Cycle. El resto de la jornada se apoyó en nombres locales como Juan Osaba, Pure & The Perfect Drug, Secretario y Sirc Sadie, además de los propios fundadores de Resident3s: Juan Laforga, Josua y Carlos Raúl.
El formato tiene su gracia precisamente en el sitio. No es un club ni una nave industrial, sino un museo con patios del siglo XVI, lo que cambia bastante la experiencia de escuchar electrónica. Las catorce horas se repartieron entre los dos patios, así que el público podía moverse entre uno y otro según lo que estuviera sonando en cada momento, en lugar de quedarse encadenado a un único escenario. Esa rotación es parte del atractivo del VEM, que se presenta como un festival más que como una sesión larga.
En cuanto a las entradas, se vendieron a través de Entradium, tanto en línea como en establecimientos colaboradores, con un precio base de 15 euros y tramos de 12 y 18 euros según disponibilidad. El aforo era limitado, un detalle que conviene tener presente para futuras ediciones, porque el espacio del museo no es infinito y las entradas suelen volar. El museo está en la calle Jorge Guillén, 6, en el centro histórico, a unos diez minutos a pie de la Plaza Mayor y a kilómetro y medio de la estación de Valladolid-Campo Grande, así que llegar y volver es sencillo.
Si te lo perdiste, queda como referencia de lo que se puede hacer en la ciudad: catorce horas de electrónica en un edificio renacentista del siglo XVI, con un cartel que juntó a un neoyorquino afincado en Berlín, a un mexicano de Kompakt y a un pionero del electroclash español, todo en pleno centro. Es el tipo de cruce que no se ve todos los fines de semana y que explica por qué el VEM se ha convertido en una cita esperada del calendario cultural valliso.
Fecha de publicación
10 de agosto de 2026
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