
Valladolid ha encontrado en la tecnología una forma distinta de cerrar sus noches de fiesta. Lo que empezó como una novedad en 2024 se consolidó totalmente el pasado septiembre con el Valladolid Dron Live Show. Si estuviste por la zona de Parquesol durante las últimas Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo, seguro que viste cómo el cielo se llenaba de luces que no explotaban, sino que bailaban. Este espectáculo de gran formato ha llegado para convivir con la pirotecnia tradicional, ofreciendo una alternativa que, además de ser visualmente increíble, es mucho más amable con el entorno y con quienes sufren con el ruido de los petardos.
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El punto de encuentro clave para disfrutar de esto es el Paraje del Caño Hondo. Es el sitio de siempre para los fuegos, pero con los drones la experiencia cambia. Al volar a unos 100 metros de altura, la visibilidad es muy buena desde distintos puntos del barrio, aunque estar cerca permite apreciar mejor la sincronización. En la última edición de 2025, que además coincidía con el 25 aniversario de las fiestas modernas, el despliegue fue de 300 drones. No es solo que se muevan y cambien de color; es que cuentan una historia. El Ayuntamiento confió el guion a artistas de aquí, como Juan Carlos Quindós, David Rodríguez y Germán Díaz, lo que le dio un toque muy nuestro al relato.
Durante los 15 minutos que duró el pase —una duración bastante inusual para este tipo de tecnología—, pudimos ver figuras que cualquier vallisoletano reconoce al segundo. Desde la fachada del Ayuntamiento y la estatua del Conde Ansúrez hasta guiños más culturales como el logo de la Seminci o la silueta de la iglesia de La Antigua. Incluso hubo espacio para las tradiciones más populares, con un Tío Tragaldabas gigante iluminado en el cielo y referencias al mundo del vino y al escudo de la ciudad. La precisión es tal que los drones utilizan una paleta de hasta 16 millones de tonalidades LED, lo que permite crear imágenes tridimensionales con una definición que sorprende bastante la primera vez que la ves.
Un detalle importante que se ha mantenido es la accesibilidad. Se habilitaron zonas específicas para personas con movilidad reducida, algo que se agradece porque el Caño Hondo puede ser un poco complicado de transitar si hay mucha gente. También es interesante saber que, aunque no hay explosiones, el show suele ir acompañado de música que refuerza la narrativa de las figuras. En cuanto a la seguridad, los protocolos son estrictos: los drones tienen perímetros de seguridad donde no vuela nadie y, si el tiempo se pone feo, como pasó en 2024 con la lluvia, el inicio se retrasa para garantizar que todo salga perfecto. Es, en definitiva, una forma de disfrutar de la identidad de la ciudad desde una perspectiva totalmente futurista.
Fecha de publicación
19 de febrero de 2026
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