
Hay cierres que pesan más que otros, y el de El Árbol de las Letras entra en esa categoría. Las hermanas María José y Soraya González bajarán la persiana de su librería el próximo 31 de agosto, después de casi un cuarto de siglo en funcionamiento. La noticia la confirmó la propia María José, que ha regentado el negocio junto a su hermana desde la apertura, y deja a Valladolid sin uno de esos pequeños referentes culturales que no salen en las guías pero que forman parte del mapa cotidiano de quien vive la ciudad.
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Para entender lo que se pierde, conviene saber qué era exactamente El Árbol de las Letras. No era una librería cualquiera: se especializó en humanidades y ciencias sociales, con un catálogo muy cuidado de arte y los mejores catálogos de exposiciones del momento. Por sus estanterías pasaban estudiantes y profesores que acudían buscando el asesoramiento de dos licenciadas —una en Arte y otra en Filología Hispánica— y, sobre todo, buscando lo que ellas llamaban «los libros imposibles», esos que solo se pueden describir por el tema o por el color de la cubierta. Esa capacidad de rastrear lo difícil era, en buena medida, lo que mantenía viva la librería.
La historia del local tiene su propia gracia. Está en el número 25 de la calle Juan Mambrilla, cerca de la universidad y de museos como el Patio Herreriano y el Nacional de Escultura, y en los años sesenta allí funcionaba una librería especializada en medicina en la que trabajaban las dos hermanas. Tras ser despedidas, y con Soraya rechazando quedarse sola, se marcharon juntas. Encontraron el local, lo alquilaron y el 6 de enero de 2002 abrieron las puertas sin un duro, con el marido de María José y un grupo de gente ayudando a pintar y a montar las estanterías. Desde entonces, el local apenas ha cambiado.
En esos años se ganaron un hueco muy concreto: una vida ligada al mundo universitario y una bibliografía notable sobre Proust. La librería se hizo conocida también por sus recomendaciones personales, como Lecturas no obligatorias, de Wislawa Szymborska, o El cielo a medio hacer, de Tomas Tranströmer, y por ese trato cercano que solo se da en los comercios de barrio donde el librero conoce a sus clientes por el nombre y por sus lecturas. Detrás, además, había una pasión real por los libros: Soraya ha llegado a leer Los enamoramientos, de Javier Marías, y El coronel Chabert, de Balzac, en la edición de Alfaguara.
El cierre se enmarca en un contexto que no es ajeno al sector del libro, con la crisis del formato físico y el cambio en los hábitos de lectura, aunque en este caso particular lo que se pierde es un punto de encuentro muy específico. Queda poco más de una semana para que la persiana baje definitivamente, así que si alguno tiene pendiente acercarse a saludar a María José y a Soraya o a buscar uno de esos libros imposibles antes de que desaparezcan, el momento es ahora. El 31 de agosto se cierra un capítulo que empezó un 6 de enero, y que durante casi veinticinco años mantuvo viva la lectura en una calle del centro de Valladolid.
Fecha de publicación
19 de agosto de 2026