
El miércoles 26 de agosto, último miércoles del mes, Buñol vuelve a teñirse de rojo. La Tomatina 2026 celebra su 80 aniversario —la tradición arrancó en 1945 y se consolidó oficialmente en 1957— y este año el aforo se limita a 22.000 personas, con 150.000 kilos de tomates cultivados específicamente en Chilches (Castellón) para que sean blandos y no causen lesiones. La batalla dura exactamente una hora: empieza alrededor de las 12:00 h, cuando entran los camiones, y termina con un segundo disparo y la limpieza que hacen los bomberos.
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Desde 2013 es obligatorio comprar entrada. La básica, que incluye el bus desde Valencia, cuesta 50 euros, y los paquetes con extras como paella, sangría, taquilla y fiesta suben a 110 euros. Se venden por la web oficial, tomatina.es, y por operadores autorizados, y vuelan rápido. Para los más pequeños hay una Tomatina Infantil, para niños de 4 a 12 años, el sábado 22 de agosto, con una duración de entre 30 y 40 minutos.
El programa no es solo la batalla. Alrededor de las 11:00 h se celebra el palo jabón, un poste engrasado con un jamón en la cima que alguien tiene que alcanzar. Conviene llegar al pueblo sobre las 9:00 h para ver cómo se va llenando. Las reglas son sencillas: no lanzar objetos duros ni botellas, aplastar los tomates antes de tirarlos y seguir las indicaciones de la organización. La fiesta fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2002 y se hizo mundialmente famosa gracias a un reportaje de Javier Basilio en «Informe semanal» en 1983. En 2004, una edición entró en el Libro Guinness de los Récords con más de 38.000 personas y 125.000 kilos de tomate.
Para llegar, lo más cómodo es el tren C-3 de Cercanías desde Valencia Nord, unos 50 minutos, aunque también funcionan el autobús regular y los autocares organizados. El acceso en coche está restringido desde las 7:00 h y aparcar es complicado, pero Buñol tiene fuentes y un riachuelo para quitarse el tomate. El equipo recomendado: ropa vieja que se pueda tirar, gafas de bucear o de natación para proteger los ojos, calzado cerrado y bien atado, y una funda estanca para el móvil. En el pueblo no hay consignas, así que quien venga con equipaje puede dejarlo en Valencia con servicios de almacenamiento de maletas.
La organiza la Asociación de Pequeños Comerciantes y Artesanos de Buñol, y el ambiente es tan internacional como el propio tomate: llegan participantes de más de 75 países, y después de los españoles, los británicos, los hindúes, los japoneses, los estadounidenses y los australianos son las nacionalidades más presentes. Con el pueblo a unos 40 kilómetros de Valencia, es una escapada de media jornada que se resuelve mejor en transporte público.
Fecha de publicación
20 de agosto de 2026