
Valencia se despertó ayer lunes con las calles todavía oliendo a clavel, y no es para menos: el domingo por la noche la ciudad vivió una nueva edición de la Batalla de Flores, el acto que desde hace más de un siglo pone el broche final a la Gran Feria de Julio. El desfile arrancó a las 20:00 en el paseo de L'Albereda, con una treintena de carrozas recorriendo el itinerario antes de que empezara a llover flor. La cifra, como siempre, es lo que más impresiona: más de 1,2 millones de clavelones lanzados al público, con previsiones que llegaban incluso a los 1,5 millones. Esas flores se cultivan en 35 hanegadas repartidas en seis campos de localidades como Alboraya, Meliana y Alcàsser, y su recolección empezó el viernes previo al evento, siguió el sábado y terminó la mañana del propio domingo.
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Para quien no conozca la fiesta, conviene saber que no es una cabalgata cualquiera. La Batalla de Flores se considera el desfile floral más antiguo de España, porque se celebra ininterrumpidamente desde 1891. La trajo a Valencia Pasqual Frígola Ahís Xacmar i Beltrán, primer barón de Cortes de Pallàs y entonces presidente de Lo Rat Penat. En sus inicios, el prólogo era la cena de la punxà en la Ciutat Fallera, donde artistas y comisiones decoraban las carrozas, y participaban sobre todo la burguesía y la aristocracia valenciana, que presumían de posición social con el valor de sus carruajes, sus caballos y sus ornamentos florales. Con el tiempo, los carruajes se convirtieron en plataformas arrastradas por caballos con escenarios alegóricos diseñados por artistas falleros, y aparecieron los «gropes», caballos muy ataviados que llevan encima a una pareja con los vestidos de gala de los labriegos de la Huerta. El premio a la carroza mejor decorada conserva el nombre de «Premio Barón Cortes de Pallàs» en honor a su creador.
El desfile se divide en dos fases. Primero, las carrozas hacen una vuelta de exhibición ante el jurado, que valora los decorados temáticos para otorgar los premios; después suena el aviso que da comienzo a la segunda vuelta, y ahí es cuando se desata el cruce de claveles entre los ocupantes de las carrozas y el público. En las plataformas participan niñas y mujeres preseleccionadas para las cortes de honor de las falleras mayores de València, representantes de varios sectores falleros y las propias falleras mayores, acompañadas por la Bellea del Foc y la reina de las fiestas de Castelló. Tras la cabalgata llega la entrega de premios a las mejores carrozas y, finalmente, la Batalla de las Flores propiamente dicha, en la que se lanzan más de dos millones de flores naturales —especialmente claveles, dalias y claveles chinos— que se esquivan con raquetas. Al terminar, el suelo queda cubierto por un tapiz floral multicolor. Toda la batalla dura poco más de media hora.
Este año el Ayuntamiento aumentó la inversión en las carrozas de las secciones especiales: un 13% en la Sección Especial A y un 10% en la Sección Especial B, atendiendo la petición del Gremio de Artistas Falleros. El recorrido se concentra en el tramo entre el Puente del Real y el Puente de las Flores, en el Paseo de la Alameda. El evento es gratuito para el público general, que puede ver pasar los carruajes de pie desde los laterales habilitados; la forma más tradicional es desde las zonas de asiento, con reserva de palcos mediante sorteo previo y venta directa a través de las plataformas web del consistorio. Para llegar, funcionan el Metro L3, L5, L7 y L9, y los autobuses 25, 26, 70 y 71.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026
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