
Hay planes que se explican solos por lo sencillo que resulta llegar. La Feria Barroca de Valdemoro es uno de ellos: una cita temática del Siglo de Oro que se celebra en la plaza de la Constitución de Valdemoro, al sur de la Comunidad de Madrid, a media hora de la capital en tren. La edición de 2026, que llega a su decimoséptima entrega, se celebrará del 3 al 5 de octubre, con apertura el viernes 3 a las 17:30 y cierre el domingo 5 a las 22:00.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Valdemoro y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El corazón del evento es un mercado de época con más de 300 puestos de artesanía y gastronomía, rodeado de personajes vestidos de época. Alrededor hay espectáculos de fuego, malabares, actuaciones teatrales, pasacalles musicales, conciertos, títeres, cuentacuentos y atracciones pensadas para toda la familia. La feria no es un invento reciente: conmemora el Privilegio de Feria de 1603, la concesión real con la que el rey Felipe III permitió a la localidad celebrar mercados, y recuerda también la venta de la villa al duque de Lerma en 1602, que convirtió a Valdemoro en parada de la comitiva real camino del palacio de Aranjuez.
El escenario tiene su propia historia. La plaza de la Constitución se conformó a comienzos del siglo XVII, cuando el duque de Lerma compró la villa y su perímetro quedó originalmente porticado. En ella se levanta la Torre del Reloj, con más de 20 metros de altura, dos cuerpos concéntricos y una aguja metálica abalaustrada; el edificio original se fundó en 1613 como pósito, una institución benéfica para almacenar grano, y la torre se añadió en 1672 para albergar el reloj público. En 1912 se instaló una maquinaria de la firma conquense Redondo Bonilla con cuatro esferas, y entre 1999 y 2002 se rehabilitó por completo conservando vigas de madera y muros de mampostería. A su lado está la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, ejemplo del barroco madrileño de la segunda mitad del siglo XVII, declarada Bien de Interés Cultural en 1980, con una nave de 60 metros de largo y una cúpula sobre pechinas en el crucero.
Dentro de la iglesia se guarda patrimonio del peso: el altar mayor luce tres lienzos, entre ellos Aparición de la Virgen a San Julián, obispo de Cuenca, atribuido a Francisco de Goya; se conservan dos obras de Claudio Coello, frescos atribuidos al pintor flamenco Antonio van de Pere y un órgano barroco de 1737. En el museo parroquial hay tablas flamencas del siglo XVI y piezas de Coello, Carducho y Tristán. La feria, en su momento, fue una de las más importantes de Castilla: en 1720 acudieron cuarenta comerciantes y en la segunda mitad del siglo XVIII los beneficios se triplicaron. Se abandonó en 1843 y se retomó más de siglo y medio después como mercado artesano, con la primera edición contemporánea en 2004. En 2007, por ejemplo, reunió a 20.000 visitantes. La edición de 2025, la vigésima, ya había ambientado también las plazas del Esparto, de Autos y Nuestra Señora del Rosario, con más de cien artesanos y un rincón infantil lleno de juegos tradicionales, talleres de orfebrería, herrería, alfarería y caligrafía, y sesiones de títeres y cuentacuentos.
Fecha de publicación
29 de julio de 2026
Más información