
Hay planes que dependen del momento justo, y este es uno de ellos. La iglesia románica de Santa María de Siurana, una de las joyas del románico del Priorat, ha vuelto a abrir sus puertas este verano de 2026 tras una adecuación que trae una novedad: ahora se puede subir al campanario, con la perspectiva del entorno que se gana desde arriba. La reapertura funciona como prueba piloto durante estos meses, con un límite de 100 visitantes al día y horario de 11:00 a 18:00, así que conviene no dejarlo para el último momento.
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El templo se levantó entre los siglos XII y XIII y aparece documentado por primera vez en una bula del papa Anastasio IV fechada el 25 de marzo de 1154. Para situarse, Siurana fue un punto estratégico y el último bastión islámico de Cataluña, conquistado entre 1153 y 1154 tras la llegada de las tropas de Ramón Berenguer IV. Hoy el conjunto está declarado Bien Cultural de Interés Nacional y lo que más se nota al acercarse es el tímpano de la puerta principal, con la crucifixión de Cristo flanqueada por un sol, una luna, dos leones y los apóstoles, y unos capiteles con motivos vegetales y escenas como Daniel en el foso de los leones. Dentro se conserva la imagen de la Virgen de Siurana, antiguamente Virgen del Agua, vinculada a las oraciones por la lluvia y las cosechas, con una procesión cada 9 de mayo que mantiene viva esa tradición.
El sitio, por cierto, es buena parte del atractivo. El conjunto monumental está en el pueblo de Siurana, dentro del término municipal de Cornudella de Montsant, en el Priorat tarraconense, encaramado en lo alto de un cerro sobre una gran plataforma rocosa rodeada de barrancos, con vistas a la Sierra de Montsant, la Gritella y las Montañas de Prades. El día a día del templo recae en los seminaristas Fortunats Batuzayaco, originario de la República Democrática del Congo, y Dominique, y entre el público que sube hay presencia notable de turistas franceses y británicos que bajan desde la Costa Daurada.
El pueblo que rodea la iglesia es uno de los más pintorescos de Tarragona, con apenas cuarenta habitantes y una buena dosis de leyenda: se cuenta que la reina mora Abdelazía se lanzó al vacío desde un risco con su caballo antes de la conquista cristiana. Alrededor quedan vestigios árabes, como los restos del castillo del walí Almira Alemoni del siglo IX y el Salto de la Reina Mora. Con el acceso al campanario y el aforo limitado, este verano es el momento de ver Siurana desde un ángulo que antes no estaba disponible.
Fecha de publicación
20 de agosto de 2026
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