
El verano acaba de cerrar y las cifras dejan una imagen clara: Torremolinos ha pasado el trimestre por delante de Sevilla, Granada y Málaga capital en lo que más importa al sector, que es dormir en la ciudad. Según la Encuesta de Ocupación Hotelera del Instituto Nacional de Estadística, el municipio encabezó las pernoctaciones hoteleras de Andalucía en junio, julio y agosto, con una ocupación que en los fines de semana llegó a rozar el 90%.
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El mes más fuerte fue agosto, con 718.237 pernoctaciones y 146.025 visitantes, un 5,7% más que el año anterior. El público internacional puso gran parte del trabajo: el 60% de los viajeros venía de fuera, y la estancia media se situó en 4,9 días, con un grado de ocupación por plazas del 90,8%. En julio la cifra fue de 699.089 pernoctaciones, un crecimiento interanual cercano al 7%, y en junio se registraron 572.675, con 121.674 viajeros, un 11,8% más que el junio previo. En ese arranque de temporada el turismo nacional fue el que más empujó, con 38.622 viajeros españoles, un 28,2% más que un año antes, y una estancia media de 4,71 días.
Para entender el tamaño del asunto conviene mirar el año anterior. En agosto de 2025, Torremolinos cerró con 720.496 pernoctaciones, un 6,3% más que en 2024, y volvió a liderar Andalucía con 197.285 más que Sevilla, que quedó segunda. Aquel mes la estancia media fue de 5,22 días, la tarifa media diaria se situó en 181,55 euros, un 8,53% más que el año anterior, y el REVPAR alcanzó los 163,90 euros. Recibió 138.071 visitantes, de los cuales 82.831 eran foráneos, con el mercado británico como protagonista: 23.926 turistas del Reino Unido. Las plazas hoteleras sumaban 23.995 y el grado de ocupación superó el 90%.
La Asociación de Empresarios de la Costa del Sol (AEHCOS), fundada en 1977 y con sede en la calle Río Salazar 6, en Torremolinos, había puesto el listón alto antes de empezar. Sus previsiones para el verano 2026 hablaban de una ocupación hotelera del 93,7% en julio y del 95,8% en agosto, casi once puntos por encima de la media provincial estimada en el 84,9%. La realidad se movió en esos mismos márgenes, con el municipio situándose por delante de Benalmádena, Marbella, Fuengirola y Estepona en los principales indicadores turísticos de la Costa del Sol.
Detrás de esos números hay también un factor que no sale en las tablas de ocupación: la calidad del agua. La Universidad de Málaga, a través de su Cátedra de Ciencias del Litoral Costa del Sol, certificó como «excelente» la calidad de las aguas y los sedimentos de La Carihuela, Bajondillo, Playamar y Los Álamos, tras analizar E. coli y enterococos intestinales. Es un dato que explica por qué, más allá de las cifras, la gente sigue eligiendo estas playas para pasar el día y quedarse a dormir.
La AEHCOS, presidida por José Luque García, reconocido con el galardón a la Mejor Trayectoria Profesional en los Premios del Turismo 2026 de la revista Viajar, mantiene además una postura crítica con la gestión del territorio. La asociación advierte que la moratoria hotelera no resolverá el problema de acceso a la vivienda en Málaga y reclama acelerar la vivienda protegida y asequible, junto con una planificación turística que favorezca la descentralización de los alojamientos.
Fecha de publicación
28 de septiembre de 2026