
Torrelavega celebra un siglo de danza tradicional con un programa que reúne grupos folclóricos, música en vivo y talleres para todas las edades, una cita para redescubrir las raíces de Cantabria en pleno verano. La danza más emblemática es la de Las Lanzas, que se baila exclusivamente el 2 de julio, festividad de la Virgen de los Remedios, y excepcionalmente el 9 de septiembre, en la del Mozucu, entre Ruiloba y Udías. Con referencias en el archivo de Santillana del Mar, es una danza de espadas de carácter espiritual y religioso, no guerrero: el danzante que al final se alza sobre las lanzas y grita «Viva Cantabria» antaño dedicaba una loa a la virgen o al santo. El grupo de baile de Las Lanzas de Ruiloba está reconocido como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
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Entre las danzas tradicionales destacan los Picayos, el baile más antiguo de Cantabria, con una variante por pueblo y bailado solo por los mozos en honor a la Patrona o al Patrón; el Pericote de Potes, baile de romería del Valle de Liébana con gaita cántabra, castañuelas y tambor; y el cuevanuco, coreografía que recrea la vida de la Vega de Pas con las mozas cargando cuévanos a la espalda y los hombres calzando albarcas. En la comarca del Besaya, donde está Torrelavega, manda la Jota Montañesa, que combina una primera parte pausada con una segunda más viva, siempre con traje montañés. También aparecen la danza de los arcos floridos, con su personaje burlón, el zorromoco; la Baila de Ibio, de origen guerrero y solo masculina; el elegante Conde de Lara, que se ejecuta con el romance homónimo; y el trepeletré, baile alegre de plaza.
La música depende de instrumentos muy concretos. La pandereta, con su moña de colores, marca los ritmos a lo pesado, a lo ligero y pasodoble; las castañuelas acompañan a los danzantes masculinos; y el tambor, cuyo intérprete se llama tamboritero en Cantabria, va junto al requinto, la gaita o la dulzaina. El requinto es un clarinete afinado en mi bemol que, junto al tamboritero, ameniza las fiestas rurales. La gaita cántabra es un instrumento pastoril del occidente, similar a la asturiana; el rabel, de origen árabe y tocado con arco, acompaña los cantos de tonadas; y el bígaro, una caracola marina cortada, se reserva para la Baila de Ibio. La dulzaina, de tubo cónico y doble lengüeta, es propia de la zona oriental, cerca del País Vasco.
Gran parte de este repertorio está protegido: la danza de las lanzas, el baile del Conde de Lara, la danza de San Pedro, los Picayos, el Pericote, el trepeletré, las danzas de palos y de arcos y las jotas montañesas están declarados Bienes de Interés Cultural Inmaterial. Detrás de su estudio están nombres como Manuel Llano Merino, Adriano García-Lomas, Póllux Hernúñez, Ramón Sordo Sotres o Stella de Vallejo. Para cualquier duda sobre el programa, la Agrupación de Danzas Virgen de las Nieves atiende en la urbanización Prado de Santa Ana 1, en Tanos, en el teléfono 609684683.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026