
El Centro Cultural La Lechera, en Torrelavega, va a estrenar dos nuevas escuelas dedicadas al teatro y la danza, además de una escuela de audiovisuales. Con ellas, el complejo amplía su oferta formativa y suma un total de seis escuelas, porque se incorporan a las ya existentes de Arte, Música, Folclore, Circo y Teatro Físico, que también trasladarán su actividad al edificio. Las clases se impartirán en salas polivalentes que, el resto del día, quedan libres para acoger otras actividades.
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El proyecto se divide en dos fases. La primera, con 4,5 millones de euros y 1.230 metros cuadrados, recupera dos naves gemelas que servirán de sede permanente a la Colección Norte, la colección pública de arte contemporáneo del Gobierno de Cantabria que se empezó a reunir en 1996 y en la que figuran nombres como Miquel Navarro, Chema Alvargonzález, Adolfo Schlosser, Jaume Plensa, José Pedro Croft y Juan Asensio. La segunda fase es la más costosa: 11,6 millones de euros —la actuación más cara que ha adjudicado la Administración local— para 3.650 metros cuadrados de área formativa y otros 1.825 de zona de usos comunes. Las dos fases se solapan para acortar los plazos, y el resultado final llevará el edificio por encima de los 7.000 metros cuadrados. El diseño corre a cargo del estudio madrileño archs&graphs.
La inversión total del proyecto, promovido conjuntamente por el Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento de Torrelavega, ronda los 14 millones de euros. Las obras las ejecuta la constructora torrelaveguense SIEC, fundada en 1976 por Juan de Miguel García y perteneciente al grupo GRUPO SIECSA, con sede en el Paseo de Julio Hauzeur, 45B. El alcalde, Javier López Estrada, ha hablado del traslado de las escuelas como la creación de una «fábrica de cultura», una idea que ya se adelantó en el pregón de las Fiestas de la Virgen Grande 2026, el pasado 14 de agosto, cuando unas 9.000 personas se juntaron en el Bulevar Demetrio Herrero.
El edificio tiene su propia historia. La antigua Azucarera Montañesa se levantó en 1899 y se usó para producir azúcar y, después, leche condensada hasta 1970. Hoy se considera uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial del siglo XIX en España, al nivel de la Real Fábrica de Tapices de Madrid o la Real Fábrica de Artillería de Sevilla. Convertir una vieja fábrica en un centro cultural con seis escuelas y un museo es, en el fondo, darle otra vida a un edificio que durante décadas marcó el paisaje industrial de Torrelavega. La primera fase, la de las naves gemelas y la Colección Norte, tiene un plazo de ejecución de 18 meses, mientras que la segunda, la del área formativa, se prevé en 16. Con las dos etapas en marcha, el complejo irá creciendo por dentro hasta convertirse en lo que el Ayuntamiento y el Gobierno regional han planteado: un espacio donde convivan la formación artística, el museo y el uso ciudadano del día a día.
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2026